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CEHEGÍNMaravilla Rural de España 2019

PersonajesIlustres

Isidoro Rodríguez Herrera

Franciscano y escritor

Isidoro Rodríguez Herrera

Una de las mentes más preclaras y sin duda uno de los más grandes intelectuales que han pasado por Cehegín en el siglo XX ha sido el padre Isidoro Rodríguez Herrera, una eminencia, ceheginero, si no por su naturaleza, pues nació en el Raal el 26 de abril de 1904, si lo es de manera adoptiva, siendo condecorado con tal distinción el día 31 de mayo de 1996 como hijo Adoptivo de Cehegín.

Fraile franciscano, se licenció en Filosofía y Teología. En Roma continuó con sus estudios y su tesis doctoral la realizó en la Universidad de Munich (la Ludwig Maximiliam). Con el tiempo se convirtió en un prestigioso especialista en Filología Clásica, a nivel europeo e incluso podemos decir que mundial.

Con la llegada de la Guerra Civil Española marchó a Washington, Estados Unidos, donde obtuvo la cátedra de Filología Clásica, compaginándola con la docencia en Nueva York y Orleans. De vuelta a España su currículum ya es impresionante, destacando su trabajo en la Escuela Clásica de Salamanca y la cátedra de Filología Clásica de la Universidad Pontificia de Salamanca. Él fue quien dio el gran impulso al colegio seráfico de Cehegín, del convento de San Esteban, donde permaneció muchos años, siendo su gran referencia intelectual. Esto no es más que una brevísima síntesis, pero si tuviéramos que exponer todos sus méritos académicos, direcciones de revistas, publicaciones, no acabaríamos en un buen rato.

Un hombre sencillo y humilde, al que en Cehegín sobre todo se le recuerda por ello, su humildad, que nunca se vanaglorió de haber sido uno de los grandes expertos en clásicas de su época, y quizá por ello en Cehegín, mucha gente no sabe nada sobre el personaje tan excepcional que fue este hombre, ejemplo de sabiduría y también de bondad, un privilegio  su paso durante tantos años, donde tiene también una calle dedicada.

Falleció en el año 2000 en el convento franciscano de Orihuela, aunque está enterrado en el cementerio de Cehegín, como fue su voluntad.

Fuente: Francisco Jesús Hidalgo García