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Fiestas Patronales de Cehegín

CEHEGÍNMaravilla Rural de España 2019

Monumentos abiertos · horario de otoño

SÁBADOS

de 11:00 a 14:00 h

y de 17:00 a 19:00 h

DOMINGOS

de 11:00 a 14:00 h

· Santuario Virgen de las Maravillas (sólo mañanas) ·
· Palacio Jaspe ·
· Museo Arqueológico ·
· Ermita de la Concepción ·
· Iglesia de Santa María Magdalena ·
· Escuela del Vino (mañanas) ·
· Begastri (10:10h / 11:15h / 12:30h) ·

MonumentosEclesiásticos

CONVENTO DE SAN ESTEBAN E IGLESIA DE LAS MARAVILLAS

El convento de San Esteban es, sin duda, uno de los edificios emblemáticos de nuestra localidad y de los más queridos por la población, por acoger la comunidad de frailes de San Francisco. Se encuentra íntimamente relacionado con la iglesia de Las Maravillas, donde se alberga desde el año 1725 la Patrona de la Ciudad de Cehegín, Nuestra Señora de las Maravillas, desde entonces custodiada por los frailes franciscanos.

Por Real Orden del rey don Felipe II, de 31 de julio del año 1566, se fundó dicho convento, llevando el título de San Esteban Protomártir, que con el paso del tiempo se convertirá en una enseña para la villa de Cehegín, tanto por la querencia que los cehegineros, desde muy tempranamente, sintieron por los frailes, como por la creación en el año 1690 del Colegio Seráfico de Misioneros Apostólicos, que adquiriría fama por doquier. El edificio fue edificado sobre una antigua ermita del siglo XV que estaba bajo la advocación de San Esteban, en el paraje que en aquella época se denominaba como “El Romeral”.

Tenemos en las actas capitulares un documento muy interesante, de 29 de abril de 1515, que nos hace referencia a la elección de un nuevo mayordomo para la ermita, sobre la que posteriormente se edificaría el convento franciscano. Un fragmento de dicho documento, nos dice:

“Este día, por quanto Alonso Carreño, vecino de esta dicha villa, que aya Santa Gloria… El qual en su vida o tiempo, prinçipió e tovo a cargo la edificación e cargo de la ermita del señor san Esteban, que es en do dizen el Romeral, en el campo…”

La iglesia acoge en su interior a María Santísima de las Maravillas, desde el año 1725, que al poco tiempo de llegar se convirtió en la nueva patrona de la villa de Cehegín por la gran devoción que el pueblo tomó a esta hermosa Imagen. Fue en este año cuando, por la tenacidad del padre Francisco Moreno Pastor, llegó Nuestra Señora a Cehegín, gracias al mecenazgo de don Pedro Antonio Pereti, que la costeó a su cuenta, encargada a un escultor napolitano, Nicola Fumo. Ya en el año 1729 el Concejo de la Villa la declaró como su abogada y protectora comprometiéndose a dar 150 reales para costear dicha función, sermones y otros gastos. Comenzaron las fiestas a la Virgen de Las Maravillas, tomando para ello un día de las que se celebraban para el patrón San Zenón.

La Virgen de las Maravillas es una talla en madera con el Niño tomado en el brazo derecho y que a nivel iconográfico se representa como una Virgen del Rosario. Es una preciosa obra, de gran calidad artística, muestra del barroco italiano de la primera mitad del siglo XVIII. Tiene una altura de un metro y treinta centímetros, está tallada y policromada sin alteraciones importantes con respecto a la excepcional policromía original. Son de destacar en ella el rostro y mirada serena de la Virgen y el Niño, el espectacular trabajo realizado por el escultor con los pliegues de la ropa, el tratamiento de la simetría marcado por la curvatura de la cintura, que produce en el que la mira una cierta sensación de movimiento, y también de cercanía al que la observa. La Virgen sostiene al niño con su brazo derecho mientras lo sujeta tiernamente con el izquierdo, con gesto maternal y humano.

En su historia, el convento ha pasado por muchos avatares, como el saqueo que los franceses, durante la Guerra de la Independencia, al mando del Mariscal Soult realizaron durante una semana en Cehegín, en el mes de septiembre del año 1812, cuando intentaban llevar a cabo su retirada desde Andalucía en dirección la levante. Entonces, los frailes escondieron la imagen de la Patrona en el barranco de la Jabalina mientras escampaba la tormenta.

En el año 1836 se produjo la exclaustración, de modo que todos los frailes tuvieron que salir de la comunidad. Aunque se intentó vender el edificio, no fue posible por la negativa de los alcaldes de Cehegín, y mucho menos sobre la venta de la iglesia, ya que acogía la imagen de Nuestra Señora de las Maravillas. La exclaustración duró hasta el año 1878, cuando se permitió volver a los religiosos y crear de nuevo la comunidad. Desde entonces, solo durante el periodo de la Guerra Civil quedó el edificio sin los franciscanos. Decir que fue cárcel de mujeres durante esos años.

Desde el siglo XVI ha sufrido multitud de remodelaciones; las más importantes se realizaron en el siglo XVIII, en las que se demuelen gran parte de los muros de la iglesia para agrandarla, así como elevarla, por lo que portada principal de piedra labrada se derriba parcialmente enmascarando el resto y ganando altura.  La torre se eleva considerablemente y se cubre el ladrillo visto al igual que los entrepaños de mampostería de le daban su anterior aspecto; se le construye una linterna en su parte superior que le sirve de campanario.

La obra mas importante fue la construcción del camarín para instalar con la dignidad apropiada a la Virgen de las Maravillas, así como el retablo barroco del altar mayor, en el año 1730, solo cinco años después de la llegada de la Imagen.

La última obra importante se realiza demoliendo la capilla de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, que ocupaba un brazo del crucero, y construyendo la actual capilla de San José, siendo esta una verdadera Iglesia dentro de otra.

En la zona conventual cabe destacar el claustro barroco de su interior sobre el cual gira el resto de las edificaciones del Convento.

En los años 40 del pasado siglo XX se rehace en su totalidad la fachada, demoliendo la anterior de yeso.  En 1999 se lleva a cabo la restauración actual, rehaciendo en jaspe rojo de la Pena Rubia la fachada del siglo XVIII, así como limpiando la torre y dejado su aspecto primitivo, conservando la linterna del segundo cuerpo.

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IGLESIA DE LA SOLEDAD

La ermita de la Soledad es, sin duda alguna, uno de los más bellos y delicados ejemplos de arquitectura religiosa que tenemos en Cehegín. Fue declarada monumento histórico artístico en el año 1982.

Construida en el ano 1595 por la cofradía de la Virgen de Los Dolores, fueron fundadas sus constituciones en 1597 por bula apostólica para realizar los cultos del Desenclavamiento y del Santo Entierro.  Es por tanto una de las cofradías penitenciales más antiguas de la región. En ella tenían derecho de enterramiento los mayordomos pertenecientes a la nobleza local cuyos cargos se heredaban como si fueran un mayorazgo.

Iglesia renacentista de tres naves con bóvedas semiesféricas, alberga la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, talla de la escuela madrileña del siglo XVII, así como el Retablo Renacentista de San Nicolás o el de San Francisco Javier, obra de Nicolás de Bussi.  También cabe destacar la talla anónima del siglo XVIII del Cristo Resucitado, y el Santo Entierro.

El libro de Actas Capitulares del Concejo de Cehegín, del año 1721 nos dice:

“Concedieron sus mercedes licencia  al mayordomo de la hermita de Nuestra Señora de la Soledad para que corte zien pinos en la partida del Roblear hasta alindar con el término de la villa de Caravaca y que su valor lo distribuia la obra del Sepulcro que se está haziendo para la conmemoración del entierro de Cristo  y que los corte hasta que primero se sellen y sierren con el marco de esta villa. Por sus comisarios, con apercibimiento. Y lo firmaron sus mercedes.”

El siglo XVI, desde su segunda mitad es, sin duda, imagen de unos nuevos tiempos en lo económico. Después de la caída de Granada, en 1492, la coyuntura económica fue progresivamente cambiando, a mejor, y ello se notó también en el aspecto demográfico. Estos factores fueron determinantes para que, en el siglo XVI, se iniciara una etapa constructiva de edificios religiosos, fundamentalmente, no solo con el inicio de las obras de la parroquia santiaguista de Santa María Magdalena, sino con una implicación también de las cofradías y hermandades de la villa en la ejecución de proyectos sobre ermitas propias. Así nacen la Concepción, el Santo Cristo y la Soledad.

La ermita de la Soledad fue terminada de construir en el año 1595, como centro de las actividades de la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores. Al parecer, el terreno fue donado por la familia Chamarreta (según escribe el historiador recientemente fallecido don Miguel Écija Rioja), tratándose de unos solares de su propiedad. Lo cierto es que la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores fue quien financió la obra, en gran parte gracias a que sus hermanos eran, en su mayoría, pertenecientes a la oligarquía económica local. Las obras fueron ejecutadas por el maestro alarife Ginés de Gea. En el año 1788 se le dota también con una torre, de estilo barroco tardío, unos diez años después de la construcción de la hoy existente en la iglesia de Santa María Magdalena.
Se trata de un edificio cuyo interior está dividido en tres naves, con arcos de medio punto, y muy poca diferencia de altura entre ellas. La obra está realizada en mampostería. Al parecer, algunos de los materiales que se utilizaron en la construcción llegaron desde Begastri, cuestión muy normal, ya que en el siglo XVI se utilizó este yacimiento como cantera de piedra y materiales para muchos edificios civiles y religiosos. En la ermita se hallaba, hoy está en el Museo Arqueológico Municipal, una inscripción en latín, en roca arenisca, de época visigótica, procedente casi con seguridad de Begastri o sus cercanías, que, aunque no está muy bien conservada, transcrita viene a decir “En el nombre del Señor, Vital consagró esta basílica”. Ya en el siglo XVIII el padre Pablo Manuel Ortega la nombró en su “Descripción Chorográfica del sitio que ocupa la Provincia Franciscana de Cartagena”.

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ERMITA DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN

La ermita de la Purísima Concepción. ¡Qué edificio tan singular y hermoso! Obra de clara influencia mudéjar, tan de moda en el Levante español durante el siglo XVI, fue consagrada en el año 1556, por el Obispo de Modrussia, don Diego de Loaysa, aunque su construcción, al parecer, comenzó hacia el año 1538. La ermita, y todo su alrededor, se fue convirtiendo en un complejo donde se hallaba el Hospital de Caridad, y en el siglo XIX el Teatro Calderón, derribados en el  año 1937. Su restauración moderna, tan necesaria, fue llevada a cabo y la inauguración se realizó el sábado, día 9 de julio de 2011, con la visita del Obispo de la diócesis de Cartagena, amén de las autoridades locales y regionales.

La ermita fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1980. Está enclavada en un cerro que quedaba extramuros de la villa de Cehegín y acogió a la cofradía que llevaba el mismo nombre, la cual fue propietaria de los terrenos y de la iglesia. Es un edificio de tres naves y coro alto. Su esquema es rectangular, donde la nave central es mucho más ancha que las laterales. En las naves laterales hay altares, muchos de ellos sin nicho. La capilla de San Juan de Letrán, magnífica, está cubierta con una bóveda octogonal. Alberga un artesonado mudéjar de gran interés artístico, bóveda de crucería octogonal de madera e inscripciones pintadas. Destaca también el altar de los Quirós y Carreño. Este templo fue sede de la Archicofradía de la Purísima y de el dependió el Hospital de Caridad (ss. XVI – XIX).

Dice un informe del Concejo de Cehegín al Señor Intendente del Reino de Murcia, en contestación a Carta Orden de 14 de Octubre de 1.770, conservado en el Archivo Municipal de Cehegín, lo siguiente sobre dicha cofradía:

“La Cofradía de Nuestra Señora de la Concepzión en su hermita, sita en esta población, no se encuentra con qué facultad se fundó o establezió, aunque sí consta se consagró el año 1.556 por el Ylustríssimo Obispo de este Obispado de Cartagena. Celebra tres funziones al año que son la de la Purísima, la de San Juan, la de Señora  Santa Ana, cuios gastos en cada una serán como de unos ciento y Zincuenta reales, los quales y los de zera, aceite para las lámparas, limosna de las misas que se celebran los días festíbos y otros estraordinarios, se sufren de 141 reales anuales de diferentes zensos que a dicha ermita se hacen, y de las limosnas del pueblo que se solicitan por los hermanos que componen dicha cofradía, porque aunque está dotada de un cortijo en Burete, partido de esta huerta, compuesto de una casa y como de asta 40 peonadas de viña, sus productos e ymporte  de ellos (no los percibe, digo) están en depósito por motivo de un pleito ynterpuesto por don Francisco Lara Faxardo, de esta vecindad, sobre dicho cortijo.”

Pero realmente lo más espectacular de esta edificación es ese mencionado artesonado de estilo mudéjar. La torre se encuentra en el lado izquierdo según se entra y en ella estuvo encerrado don Martín de Ambel y Bernad, hidalgo que, a causa de un duelo, quitó a la vida al Alférez mayor de la villa, don Alonso de Góngora, debiendo refugiarse en suelo sagrado, donde acabó sus días en el año de 1661. Allí escribió su obra “Antigüedades de la villa de Cehegín”. Como solía suceder en todas las iglesias, hasta el decreto de Carlos III prohibiendo los enterramientos fuera de los cementerios y lugares expresamente adecuados para ello, hay varias criptas, donde se hacía enterrar, según una u otra, a personajes importantes de la villa, a miembros de la cofradía de la Concepción, a los pobres del Hospital de la Misericordia y a cehegineros que testamentasen su entierro en dicho lugar.

En fin, una vida larga y azarosa la de dicha ermita. Después del siglo XVI se realizaron algunas obras, fundamentalmente en el siglo XX.

La zona aledaña a este edificio, el Paseo de la Concepción, siempre fue, desde muy antiguo, lugar de ocio y recreo. A partir del siglo XIX se convirtió en espacio donde las actividades culturales y lúdicas fueron parte de la vida cotidiana del pueblo. Hablábamos del teatro Calderón, donde se representaban musicales, teatro, y, también, al parecer, se traía el cinematógrafo para las fiestas, como consta en algún periódico de 1910-1915. En el Paseo se celebraban las ferias de las fiestas patronales, al menos, desde mediados del siglo XIX y hasta el año 1951 en que se trasladan a la recién inaugurada Gran Vía.

En el año 1936 se elaboró un proyecto de obras, que se conserva en el Archivo Municipal, para el derribo de la ermita de la Concepción de Cehegín y levantar un grupo de viviendas en el solar resultante. Solo se escapó de la demolición porque cuando se iba a ejecutar, en el año 1937, debido a la Guerra Civil y los consiguientes graves problemas económicos que tenía el Ayuntamiento, no se disponía del dinero suficiente para llevar adelante el derribo, desescombro y construcción de las casas, y así la cosa quedó únicamente en la demolición del teatro Calderón y del viejo hospital de caridad, que estaban pegados al muro este de la dicha ermita.

El Hospital de Caridad, íntimamente relacionado con la ermita, estaba destinado a atender a los enfermos pobres y personas desvalidas, aparece en la documentación del Concejo de Cehegín desde el siglo XVI. Estaba ubicado junto a la ermita de la Purísima Concepción, extramuros de la villa. Lo que no sabemos a ciencia cierta es si antes de la construcción de la ermita dicho hospital se hallaba en otro lugar o en el mismo, ya que el hospital tenía relación con la propia cofradía, al menos desde el siglo XVI. El cargo de hospitalero se elegía cada un año y dependía del Concejo de la Villa, que era quien le abonaba el sueldo. Las Actas Capitulares reflejarán la elección del oficio. Era la persona que se encargaba del hospital y de cuidar a los enfermos. Comenzaba en navidad y acabada justamente un año después. Mari Gutiérrez, la beata Caparrosa  y otras mujeres y hombres ostentaron este cargo en el siglo XVI. El hospital de caridad seguirá funcionando hasta la fundación del Hospital de la Real Piedad, en 1893.

Dice un documento del año 1534:

“En el dicho día, mes y año susodicho, los dichos señores del Conçejo e justicia, en presençia de mi, Juan de Chichilla, escribano, mandaron librar e libraron del salario de Mari Gutiérrez, ospitalera, quinientos maravedíes de su salario, que es, a saber, por el serviçio del hospital desta villa, que corre y se cuenta el dicho salario desde navidad primera pasada hasta la otra primera que viene…”

Acta capitular de 4 de enero de 1534

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ERMITA DE LA SANGRE DE CRISTO

La ermita de la Sangre de Cristo fue edificada extramuros de la villa por la cofradía del mismo nombre como bien privativo de la misma. Fue construida hacia el año 1590. En ella tenían derecho de enterramiento todos sus cofrades y en un lugar destacado los mayordomos pertenecientes a lo nobleza local. Es una Iglesia renacentista con portada de jaspes locales de la sierra de Quípar.

Fue parcialmente desacralizada sobre los años sesenta del siglo XIX por inminente ruina, conservándose su retablo mayor, su púlpito de jaspe, así como los retablos de San Antón y de la Virgen del Rosario en la iglesia de Santa María Magdalena. Actualmente en una casa aneja se conserva la capilla circular de la Virgen de las Angustias, de gran tradición popular, imagen que sale en procesión la noche de Viernes Santo.

Dice un documento del Concejo de Cehegín del año 1771, Acta Capitular:

“La Cofradía y ermita de la Sangre de Christo, situada en el pueblo, y establecida con lizencia del Ordinario Eclesiástico y aprobadas sus Ordenanzas por dicho Real Consejo en Provisión de 3 de marzo de 1590, según que así se manifiesta de un traslado simple que para en su archibo y exibió uno de los mayordomos de dicha cofradía. Zelebra quatro funciones, una la de la Circuncisión del Señor, otra la de la Ymbenzión de la Santa Cruz, otra la de San Blas y la otra la de los Santos Médicos. Que su gasto en la primera será de 148 reales, en la segunda el de 160, en la tercera otros 148 y en la quarta y última el de 100 reales, a corta diferencia todos estos gastos, los quales con los de la limosna de las misas que se celebran en los días festibos y otros extraordinarios, se costean de las limosnas del pueblo que solicitan los cofrades, a escepzión de 30 reales que acen a dicha ermita de algunos censos, y de 132 y medio que de ordinario da por (una casa digo) el arrendamiento de una casa que un devoto doto a dicho San Blas.”

Una gran curiosidad, que hasta el momento no se ha podido desentrañar documentalmente, es la denominación que, al menos desde el siglo XVII, compartía con la de la Sangre de Cristo: “ermita del Santo Cristo del Milagro”, y precisamente por ello se nombra desde entonces como “del Santo Cristo”. ¿Cuál sería el milagro?

A lo largo de su ya extensa, muy amplia historia, esta ermita ha pasado por muchos avatares. Ha sido objeto de disputas, cambios de condición, peligros de ruina y una extensa lista de interesantes sucesos históricos. En sí misma, fue el punto de partida de un vía crucis que los franciscanos crearon en la ladera de la Concepción en el siglo XVII y que discurría entre las dos ermitas, la del Santo Cristo y la de la Concepción.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la dejadez y falta de dinero llevaron a la ermita a caer en un serio peligro de ruina, tanto que hubo que tomar cartas en el asunto por parte de todas las autoridades, tanto civiles como religiosas.
En un Acta Capitular del año 1906, siendo alcalde de Cehegín don Amancio Sánchez de Amoraga y Ruiz de Assín, dice lo siguiente: “Se hace patente la situación de casi derrumbe inminente de la ermita del Santo Cristo, por lo que, ante tal situación, que no puede aplazarse por más tiempo, se solicita la ayuda de los vecinos para que con sus donaciones se pueda pagar la obra de dicha edificación religiosa, ya que ni Ayuntamiento ni Obispado pueden costearla.”

En el año 1909 se convirtió en parroquia independiente, pero por muy poco tiempo, y la problemática que suscita la situación en que se hallaba el Santo Cristo volvió al debate municipal. En acta de tres de enero de 1911 se dejó claro que la situación era desastrosa. Según el Acta, en el año 1909 se erigió en parroquia la dicha ermita, así como la de la Soledad, y nos aclara varias cuestiones, al respecto de este tema y de la ruina de la ermita: “Las cuales tienen nombrados sus curas y asignados sus sueldos y derechos de fábrica, y que el importe de unas y otras está depositado en las arcas episcopales de la Diócesis, suma de 7000 pesetas, sin que el mencionado personal haya  tomado posesión de sus cargos”.

Poco después volvía a depender de la parroquia de Santa María Magdalena, ya que la solución que se había dado al problema no fue ni mucho menos la más adecuada. Con reparaciones puntuales y arreglos para poder mantenerla ha ido corriendo el tiempo y ya en los años 90 del siglo XX se restauró totalmente.

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IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARÍA MAGDALENA

Edificio de estilo renacentista, prototipo de templo santiaguista en el Reino de Murcia, con tres naves y coro alto, cubre  con bóvedas de crucería, y en las naves posee la cruz y el caballo de Santiago. La primera noticia documental sobre esta Iglesia es de 1467, cuando en ella Juan Bellón, alcaide de la Fortaleza de Cehegín, rinde juramento de fidelidad a Juan Pacheco, Maestre de la Orden de Santiago. La Magdalena ejerció de Parroquia Mayor de la Villa en el tiempo que esta Orden religioso-militar mantuvo su influencia sobre Cehegín (ss. XIV-XIX). El templo es remodelado y ampliado en la segunda mitad del siglo XVI, según el proyecto del arquitecto Jerónimo Quijano, que reforma la antigua iglesia del siglo XV, adquiriendo entonces la imagen actual. La torre es obra de Martín Jiménez de la Fuente (siglo XVIII), y el baptisterio fue levantado en el XIX. Sus sillares proceden del Cabezo de Roenas (Begastri) y en la fachada sureste hay un sillar con la inscripción del siglo I-II: “M. FULVIUS M.L. FLACCUS HIC SITUS EST”.

La Visitación de la orden Santiago a la iglesia de Santa María Magdalena, en Cehegín, del año 1507 dice lo siguiente:

“En el dicho día, los dichos visitadores fueron a visitar la iglesia de la dicha villa. Es de tres naves, fecha de bóveda de yeso, tiene dos altares, es de la vocaçión de Santa María Madalena. En el altar mayor está fecha su imagen de bulto y en la otra nave, a la mano izquierda, está otro altar de la vocaçión de Santa María de Rosel. Ay dos capillas en la nave de la mano izquierda, así como entran por la puerta principal, la una de Nuestra Señora, que hizo el cura Garçia Hernández Andreo, e la otra de Alonso Carreño, está fecha a la vocaçión de san Andrés. En el cabo de la dicha iglesia en la nave de en medio está fecha una tribuna, y en otra tribuna çerca della ay unos órganos. Está la dicha iglesia bien aderesçada y los altares con sus frontales e manteles como conviene.”

En acta capitular de 1 de mayo de 1532, relativa al remate, o el pago del costo de fabricar la pila bautismal de la iglesia de Santa María Magdalena, se puede leer el texto que dice:

“Remate de la pila de la iglesia.

En la villa de Cehegín, en primero día del mes de maio de mil e quinientos e treinta e dos años, este día , por ante mí Diego d´Espín, escribano del Concejo de la dicha villa, Martín de Paredes, mayordomo de la iglesia maior desta dicha villa, hizo rematar e se remató la pila de la iglesia de la dicha villa, en almoneda pública, por un año cumplido desde el día de Pascua de Resurrección próxima pasada deste presente año, hasta el día de Pascua de Resurrección del año primero viviente de mil e quinientos e treinta e tres años, la qual dicha pila e renta della andando en la dicha almoneda después de otras muchas pujas la puso Juan de Chinchilla el viejo, vecino de la dicha villa, en onze mil maravedíes, once mil maravedíes de prometido que quedan líquidos para la dicha iglesia diez mil maravedíes , los quales dichos diez mil maravedíes a de pagar por terçios de quatro en quatro meses, por manera quel çaguero terçio a de pagar para el dicho día de Pascua de Resurrección del año de mil e quinientos e treinta e tres años…”

La Historia de Santa María Magdalena es la de una parroquia que ha caminado con paso firme desde su creación por los templarios en el siglo XIII. La de su construcción, tal y como la conocemos hoy en día, es la del periodo que transcurre entre el siglo XIII y el siglo XVIII. A finales del siglo XV, principios del siglo XVI, se decidieron a, dada la pequeña capacidad que tenía, y ante el aumento poblacional que Cehegín experimenta a partir del año 1492, ampliarla, y es cuando comienzan las obras que no acabarán hasta aproximadamente el año 1698 en cuanto al edificio. Será en 1774 cuando concluya la construcción de la torre-campanario. Junto al castillo, la iglesia de Santa María Magdalena fue el símbolo del poder de la Orden de Santiago en Cehegín. Los curas, freyres de la Orden, administraban las importantes rentas y bienes parroquiales, a la vez que, desde su importante y privilegiado puesto, hacían de cuña para defender los intereses de la dicha Orden Militar frente al Concejo pues, al fin y al cabo, Cehegín, dentro de la encomienda de Caravaca, de la Orden de Santiago, dependía eclasiásticamente del Priorato de Uclés, y no del Obispado de Cartagena.
Las obras, en el siglo XVI, en cuanto a su ampliación, fueron ejecutadas en principio por el arquitecto Jerónimo Quijano, y a su muerte continuadas por Ginés de Gea. La falta de liquidez económica propició bastantes parones por lo que no se acabaron hasta el año 1698 de manera definitiva a falta de la torre, como hemos dicho.

En las actas capitulares de 9 de mayo de 1678 se dice lo siguiente:

“Que por quanto la dicha iglesia parrochial a muchos años que se dio principio a su obra y fábrica en sitio capaz para que en ella pudiese coger la beçindad desta uilla, y está así por la mucha pobreça y neçesidad y no tener medios de qué balerse para para proseguirla , y lo poco que del dicho sitio se obró, adonde se colocaron los santos sacramentos, para consuelo de los fieles, es tan corto que de mil y seisçientos vecinos de que se compone esta uilla, no cojan en él quinientas personas, y es la parte de iglesia muy poco deçente por quedarse como se quedó en la forma que se dio prinçipio a ella, y sin la perfección que deue tener por no auerse proseguido y acauado de manera que los fieles viven con mucho desconsuelo por no poder lograr su deuoçión asistiendo y solemnizando las fiestas que en la dicha parrochial se çelebran como quisieran y no poder el resto de la beçindad desta uilla asistir a oir la doctrina ebanjélica quedándose fuera las dos partes sin poderlo conseguir, por la corta capaçidad de la dicha iglesia.”

Esta Acta Capitular es muestra clara de lo poco que avanzaron los trabajos, iniciados a principios del siglo XVI. La falta de dinero y las pocas aportaciones de la Encomienda, que tenía el derecho sobre la iglesia, hicieron que las obras de ampliación sobre la primitiva iglesia no concluyesen hasta el año 1698, con problemas y polémicas varias, como la huida de Francisco Marín, el arquitecto, en el año 1695, con el dinero que le habían dado. La terminaron Francisco Bastida y José García en 1698.

Después de la construcción de la torre campanario, entre 1668 y 1774, no se realizaron trabajos de importancia en el edificio hasta el siglo XX.

Bien es sabido que la torre de la Magdalena se concluyó en el año 1774 y que fue en 1768 cuando se tomó la determinación de construir una edificación que supliera al antiguo y ruinoso campanario preexistente. Con ella ya se terminó definitivamente la obra, presentando la imagen que hoy en día conocemos. El auxilio económico se solicitó a don Fernando de Borbón Parma, Duque de Parma, nieto de Felipe V, por ser el comendador de la Encomienda de Caravaca. Un par de documentos, interesantes y bonitos, del año 1768, relativos a la construcción de una torre-campanario para la iglesia susodicha rezan así:

“… a efecto de que, entre otras cosas, hiciese reconocer por peritos la iglesia y que se tasasen los reparos necesarios e hiciese inventario de ornamentos actuales de los que se consideraban faltar para el culto y decencia. Y habiéndolo evacuado todo prontamente, dicho administrador dimanó librarse seguido por el referido señor protector para su reducción a lo necesario y menor costa, con suspensión hasta evacuado este paso de ornamentar dicha iglesia; y, habiéndose aplicado con todo celo y cuidado dicho administrador a reparar lo que le ha parecido más preciso con la reducción posible, quedando por construirse y reparar algunos como lo son un estribo taibicón, retejo, campanario, cuarto del reloj y otros, para lo cual se provinieron algunos materiales. Se convino y conformó con este Ayuntamiento y clero en que todos ellos evitaban y ahorraba su coste formando una torrecica por dentro de dicha iglesia aprovechándose de dos paredes que hay hechas en ella y que sería más provechosa y útil su formación, porque se oirán las campanas para las festividades y asistencia a los divinos oficios y para el régimen del pueblo, poniendo el reloj en ella, lo que actualmente no ocurre.”

A.C. 27-V-1768. Fragmento del documento

“Por disposición de esta villa con acuerdo del cabildo eclesiástico y administrador de la Encomienda de ella, se está actualmente construyendo la torre, campanario y su capitel de la Iglesia mayor parroquial desta dicha villa, por causa de ser deforme y sin subsistencia el que existía, para cuya construcción se han suministrado y suministran por parte de su Alteza Real el Serenísimo Señor Infante Don Fernando, Duque de Parma y Comendador de esta dicha encomienda la cantidad de nueve mil reales de vellón…”

A.C. 1768-VII-17 Fragmento del documento

En el año 1940 se hicieron algunos arreglos, se cambió el tejado, utilizando tejas del castillo y se intentó consolidar la bóveda, después de los graves desperfectos sufridos tras ser incendiada en el año 1936. En el año 1990 se elevó el tejado. Entre el año 2001 y 2004, se realizó la última y más importante obra de restauración del edificio.

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ERMITA DE SAN GINÉS

Es una pequeña ermita del siglo XVI, ubicada en la huerta, que siempre ha sido muy querida por los cehegineros. Es de titularidad privada. Tradicionalmente hasta ella se hacía antiguamente una romería en el día del Santo, con la costumbre de que las jóvenes casaderas se dieran un coscorrón bajo el dicho Santo para encontrar novio.

Decía de ella don Alonso de Góngora Faxardo, en el año 1818

“La ermita del Señor San Ginés, sita en esta huerta, partido que nombran la Fuente de Arjona, la fundaron Mayor Fernández y Ginés González Guirado, consta del testamento que otorgó la dicha Mayor Fernández en 1º de mayo de 1.569 ante Rodrigo Carreño, escribano que fue de esta villa. Se celebra su festividad el día 25 de agosto de cada un año, saliendo procesión de esta parroquial a la madrugada de su día, y se dice una misa cantada en su altar de dicha ermita. Se halla dotado con bienes para su subsistencia. Su patrono actual en este presente año lo es el presbítero don Francisco Ramón Fernández Guirado Pérez-Fajardo. Vecino de ella y teniente de cura de ella en la actualidad”

Fuente: Francisco Jesús Hidalgo García

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ERMITA DE SANTA BÁRBARA

Se trata de una ermita muy pequeña que está ubicada en el paraje al que da nombre. Fue construida en el último cuarto del siglo XVI y reparada por el maestro alarife y cantero Juan Mirón en 1628. Se cree que fue su padre, también llamado con el mismo nombre y apellido, quien la construyó hacia 1580. Juan Mirón, el Viejo, participó a principios del siglo XVII en las obras de la iglesia de Santa María Magdalena. Siempre ha sido una ermita rural de titularidad privada.

Un par de documentos sobre la ermita de Santa Bárbara, de Cehegín.

En el testamento de Juan Mirón, maestro de obra de yeso y cantería, año 1628, se dice sobre la ermita de Santa Bárbara.

“Yten. Declaro que la obra que me hiçe a cargo de azer de la ermita de Santa Bárbara, que tenía conçertada mi padre a raçón de lo que tengo reçeuido , quiero que se esté a la verdad y se acaue por mi quenta de haçer la dicha ermita, cobrando la teja de quien se la llebó, la tenía çerca de la dicha ermita para cubrirla…”

Don Alonso de Góngora y Faxardo decía de ella en el año 1818:

“La ermita de Santa Bárbara, existente en esta huerta, en un cabezo titulado de dicho nombre, en el partido del Campillo del Rubial, la fundó el padre Pedro Rodríguez del Amor, clérigo, presbítero de dicha villa, por su testamento que otorgó en ella en 23 de septiembre de 1.579, ante Antonio Carreño, escribano que fue en ella. Se celebra su festividad en el día propio de la Santa, que es el 4 de diciembre. Dejó dotada dicha ermita y su festividad con muchos bienes, que sujetó y grabó, dejándolos para siempre con esta carga vinculados. Su patrono lo fue don Juan Ramón Rodríguez Faxardo, y en el día lo es don Francisco Cañete, natural de Moratalla y vecino del marido de doña Maravillas Rodríguez Góngora, y por esta lo es el citado Cañete”

Fuente: Francisco Jesús Hidalgo García

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ERMITA-SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA PEÑA

Es la ermita más antigua que se conserva en Cehegín, teniendo su origen en el siglo XIII, junto al castillo roqueño que la acompañaba. Es de gran veneración porque en ella se custodia la imagen de Nuestra Señora de la Peña, que desde tiempos medievales fue patrona de Cehegín, compartiendo patronazgo con san Zenón y con la Virgen de las Maravillas en el siglo XVIII. Es patrona de la pedanía de Canara.

Decía don Alonso de Góngora y Faxardo en 1818:

“La ermita de Nuestra Señora de la Peña en su antigüedad fue castillo de los moros y retirados estos se advierte se dedicó en dicho templo al que se conserva con mucha devoción. Se halla en una eminencia de una sierra de piedra viva en esta huerta, partido que llaman Canara. Su patrona la villa. La Sagrada Imagen se custodia en un camarín muy bien adornado. Tiene su capellán para celebrar el Santo Sacrificio de la misa en aquel partido los días de precepto de todo el año, donde cumplen con la iglesia en el tiempo debido los feligreses de dichos partidos.”

Eran comunes las rogativas que se realizaban desde el Santuario, en Canara, hasta la iglesia parroquial de Santa María Magdalena. Se traía para pedir ayuda frente a las sequías y permanecía la Imagen durante una semana en la iglesia parroquial, normalmente de domingo a domingo.

He aquí un fragmento de Acuerdo del Concejo, del año 1780, sobre una rogativa a la Virgen de la Peña.

“Rogativa.

En la villa de Cehegín, a veinte y zinco de marzo mil setecientos y ochenta, los señores del Conzejo, Justizia y Regimiento de ella que aquí firmarán juntos en forma de cabildo en su sala capitular, con zitazión, atendiendo como lo acostumbran, digeron que por determinazión deste Ayuntamiento, explicada en el que se zelebró día nuebe de diciembre del año próximo de setenta y nuebe , se zelebró rogatiba a la sacrosanta ymagen que se benera en su santuario de Nuetra Señora de la Peña de Canara, por cuio medio se logró el alibio en las enfermedades, epidemias y el socorro que los campos necesitaban por la falta de llubias ; enpero sin embargo, de estos dos alibios se reconoze aora una suma falta de lluvias que aniquila los sembrados y deteriora demás plantas y a muchos veneros y raudales de los ríos y de los arroyos. Y para ocurrir nuevamente al remedio de estas esterilidades por ynterzesión de la ynsinuada milagrosa ymagen decretó este Ayuntamiento se aga nueba rogativa, traiendo en prozesión a esta parroquia a la Madre de las Piedades ymplorando su ausilio hasta lograr el veneficio que se desea, para lo qual se nombran por comisarios a los señores don Pedro de Góngora Fernández y don Gregorio Chico de Buendía, capitulares…”

Fuente: Francisco Jesús Hidalgo García

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ERMITA DEL CAMPILLO DE LOS GIMÉNEZ

La ermita del Campillo de los Giménez fue construida en el siglo XVIII por los propios vecinos de la cortijada. El documento más antiguo en el que se nombra es del año 1792, aunque sabemos que es algo más antigua. Decía de ella don Alonso de Góngora y Faxardo, en el año 1818:

“La ermita del Campillo de los Giménez, distante de esta villa como legua y media corta, y media legua más bajo de la otra, y ambas dos a la orilla de la ribera del río de Canara, llamado Argos, cuya ermita con el título de Nuestra Señora del Rosario. Esta la fabricaron y construyeron sus vecinos y es moderna. Tiene su capellán, que dice misa las fiestas y medias fiestas a los feligreses de este hermoso y deleitable partido, en el día el mismo capellán que celebra la misa de la ermita de Nuestra Señora de la Peña, dice la de abajo, diciendo dos misas en los días de precepto, con licencia del ordinario. En el día es capellán don Joaquín Ros de la Osa, presbítero. Ahora y antes fue fraile de San Francisco, creo estuvo en las huertas de Lorca.”

Fuente: Francisco Jesús Hidalgo García

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ERMITAS DE ESCOBAR Y BURETE

El siguiente documento de don Alonso de Góngora y Faxardo nos habla de la antigua ermita del Escobar, hoy desaparecida, que fue construida en el siglo XVIII, y también la de Burete, que es de titularidad privada:

“Las ermitas del Escobar y Burete, de esta huerta, la primera con la invocación de Nuestra Señora de la Nieba y la segunda con la del patrocinio del Señor San José. Estas se fabricaron por los fieles de sus respectivos partidos. Tienen lo mismo que las dos de arriba, su capellán y celebra todos los días de precepto el mismo capellán en cada una ermita una misa para que la oigan los feligreses de sus partidos. Los moradores en aquellos cortijos contribuyen con su limosna. Acuden a el socorro de todo lo necesario para ellas, como a el pago o limosna del capellán, que en el día los es el presbítero don Francisco Hidalgo y antes lo fue este fraile.”

Hoy en día hay una ermita que se encuentra en la misma cortijada del Escobar, que fue construida en los años 50 del siglo XX.

Fuente: Francisco Jesús Hidalgo García

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ERMITA DE SAN SEBASTIÁN

Decía sobre esta ermita don Alonso de Góngora y Faxardo, en “Noticias averiguadas por mí, don Alonso de Góngora y faxardo en este año de 1818”:

“La de San Sebastián, arruinada totalmente, al presente, sita en la ribera del río Argos, a la parte del norte de esta villa, distante de ella menos de un tiro de bala, que es poco más o menos del cauce o canal que hace el citado río, y se halla en un cabecico mediano. Se ignora su fundación, pero lo cierto es que es de las más antiguas. El Santo se halla en el día colocado en un nicho que se hizo en el hospital de esta villa”.

Las ruinas de la ermita de San Sebastián, en Cehegín, son un espacio arquitectónico que representa precisamente uno de los iconos de nuestro municipio, una de las imágenes que todo el mundo tiene en mente sobre el patrimonio histórico-artístico local, aquellas que suelen aparecer habitualmente en fotografía por ese juego tan bonito que ofrece tanto a nivel histórico-artístico como paisajístico. Sin embargo, a lo largo de la historia, esta ermita ha sido mucho más para el ceheginero, uno de los más importantes lugares de culto religioso de la antes villa.
La ermita fue construida durante la segunda mitad del siglo XV, no conocemos la fecha con exactitud, es algo más antigua que la de San Esteban (sobre la que se construyó desde su fundación en 1566 el convento franciscano), y con seguridad, después de la de Nuestra Señora de la Peña, la de más antigüedad, contemporánea en sus orígenes con la de San Cristóbal, que ya en el siglo XVI había desaparecido. La gran devoción que se sentía por esta ermita y su titular, san Sebastián, precisamente venía de que éste era protector de la villa contra las enfermedades y epidemias, sobre todo contra la pestilencia, por lo que, en periodos de brotes epidémicos, para rogar que no llegaran al pueblo, era común la realización de rogativas desde la ermita hasta la iglesia de Santa María Magdalena, documentadas en los libros capitulares del Concejo o Ayuntamiento, pues el edificio y su gestión era de patronazgo concejil.

Parece ser que desde el siglo XVI era costumbre ayunar de carne la víspera de la fiesta de San Sebastián, y guardar dicha festividad el mismo día del Santo. Al parecer, a mediados del siglo XVII había decaído entre la población esta costumbre local, y el Concejo de Cehegín elabora un acta en que se hace saber al vecindario que es necesario cumplir con esta tradición.

“Y todos juntos acordaron que atento de costumbre ynmemorial a esta parte, por boto questa villa dixo en su Ayuntamiento, por la enfermedad de pestelençia que Dios Nuestro Señor fue servido de ynbiar a esta villa, quel día de San Sebastián se guardare y su bíspera no se comiese carne, jeneralmente, en esta villa. Y aunque a fe an fecho y guardado esta costumbre muchos años, pareçe que a çesado esta deboçión y conviene que se guarde y continúe con mucha deboçión y cuidado de que aquí adelante se guarde la dicha fiesta y aya abstinencia de carne en esta villa y no se coma…”

Libro de actas capitulares del Concejo de Cehegín. Acta de de 6 de enero de 1638
La última reparación que conocemos de la ermita es del año 1778. Ya después llegó su fin durante la Guerra de la Independencia, cuando fue destruida en el año 1812 con el saqueo de Cehegín por los ejércitos franceses del mariscal Soult. Después de aquello, la imagen del Santo, del siglo XV, salvada del saqueo, se guardó en una hornacina en el hospital de caridad y más tarde en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, donde permanece hoy en día.

Fuente: Francisco Jesús Hidalgo García

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IGLESIA DE VALENTÍN

Fue construida a mediados de los años 50 del siglo XX, e inaugurada en el año 1957 gracias al esfuerzo y constancia del entonces párroco don José Escribano, que movió cielo y tierra para poder conseguir los fondos con destino al edificio religioso que tan necesario era por el paupérrimo estado de la iglesia vieja. Al final con la implicación de todos los vecinos se pudo llevar a cabo. Está dedicada a la advocación de san Juan Bautista. Fue rehabilitada hacia el año 2004. Destaca su torre con reloj, de más de 30 metros de altura.

Fuente: Francisco Jesús Hidalgo García

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MonumentosCehegín

PUERTA DE CARAVACA

De las murallas que protegían la Villa quedan restos diseminados como el de la presencia de una puerta almohade de la alcazaba y un lienzo de muralla, que originariamente seguía las sinuosidades del terreno hasta llegar a la Torre de la Coracha en el Alcázar, para continuar por la Peña del Judío hasta la puerta de la Villa en la Plaza Vieja y que seguía por lo que hoy es la calle Nueva para cerrar el amurallamiento.

Esta construcción se realizó a base de un encofrado con argamasa de cal y grava, todo ello de época musulmana por los materiales encontrados hasta 9’40 metros de altura que se conservan actualmente.

“Está una torre caída encima de la Puerta de Caravaca que se dice la torre Lugarica y es ciega fasta mas de le meytad”.

Juan Torres Fontes “Documentos para la Historia Medieval de Cehegín” 1982

Como los lectores saben, el núcleo urbano de Cehegín, durante la Edad Media, estaba cercado por una muralla que, en el siglo XV, se amplió, tal y como nos indican las Visitaciones de la Orden de Santiago. Las torres tenían sus nombres, que aparecen en la documentación de la Orden, ya que vienen a coincidir con alguna casa o personaje que viviese aledaño a la construcción defensiva. Así, comenzando por la calle Nueva, y siguiendo hasta la Puerta de Canara, desde allí continuaba por la placeta de los Alpargateros hasta la torre del Pozo y desde allí seguía el lienzo de muralla, hasta la calle de Santa María Magdalena y de allí a la Puerta de Caravaca. En el siglo XV se cerca el espacio del arrabal, bajo el lienzo original de la muralla y la ladera de la Peña del Judío hasta la torre del Pozo. Así desde la calle Nueva hasta la de Santa María Magdalena los nombres conocidos de torres de la muralla son: Sancho Rodríguez, Martín González, de la Puerta de Canara, Lope Yánez, del Ladrón de Agua o del Pozo, de Alfonso Dávila, de Martín Peres, de la Puerta de Caravaca (o Pero de Córdoba). Por otro lado las torres del castillo o fortaleza eran denominadas, del Homenaje, torre Mocha, del Mirador, del Alhory, de la Cocina y de la Esquina. Las torres de la muralla de la villa que nombramos son las que aparecen en las Visitaciones, aunque había sin duda más, ya que la cerca de la ladera de la Peña del Judío hasta cerca de la torre del Pozo debió de tener, al menos, sus cuatro o cinco torres, y en el lienzo de muralla de la parte este del arrabal también había otras tantas que no han podido ser documentadas. Las que nombramos pertenecen a la muralla primera de época cristiana de la villa.

Tenemos documentados dos caminos principales de entrada a la villa, de la segunda mitad del siglo XV, y del siglo XVI, desde el camino de Caravaca, uno de los cuales llegaba directamente a la puerta con el mismo nombre, la puerta de Caravaca, que entraba desde lo que hoy es la calle de Poniente (este nombre de Poniente se le puso ya en el año 1896 pero a principios de la Edad Moderna era camino), desde allí llegaba hasta cerca de la Soledad para subir por las Peñicas ( hoy calle Peñicas) y por Rocines, trazado que después, cuando se urbanizó, pasó a ser calle, y terminaba, como decimos, en la dicha puerta de entrada a la villa. Hablamos del siglo XV y principios del XVI ya que, todavía en 1522, se habla en los documentos del camino de las Peñicas y de los Rocines.
Casi en la Soledad, el camino que llegaba por lo que hoy es la calle de Poniente, que era el de Andalucía y Caravaca, se segregaba y una parte subía tal y como hemos indicado, pero la otra seguía hacia delante, bajaba hasta el Cubo y hacía subida para llegar sobre la torre del Pozo, circunvalar la población y enlazar con la otra puerta de la villa, la de Canara. La verdad es que hoy en día cuesta mucho trabajo imaginar que por allí pasase un camino de los principales de entrada, por el que circulaban carros, bestias y personas, pero así era.

Así pues, por la parte oeste de la villa, teníamos un camino que enlazaba las dos puertas, la de Caravaca y la de Canara, pero también otro que pasaba junto a la torre del Pozo, que creemos que se abrió ya en el siglo XVI, pues con seguridad el que subía por Rocines era medieval, aunque está documentado, como hemos dicho anteriormente, desde el año 1522.

Hay muchos topónimos que, por desgracia, con el tiempo han ido desapareciendo del repertorio usado en el pueblo para las denominaciones de determinados lugares. Este lugar de la Puerta de Caravaca tiene un interés especial, tanto por la zona en que se encuentra como lo que puede aportar en determinados aspectos históricos. Ubiquémonos. Está al principio de la actual calle de Esteban Zarco. La muralla de la Villa partía desde aquí, por la calle de Santa María Magdalena, para tomar su trayecto hasta la torre del Pozo. Este lienzo de muralla se encargaba de dividir los barrios del Arbollón y del Marmallejo. Pues la documentación del siglo XVIII, fundamentalmente, nos habla del topónimo llamado el “postigo de los Asnos”, ubicado en este enclave. Un postigo, como todos saben, es una puerta pequeña en una casa, o una muralla, u otros lugares que puedan tenerlo. Era la puerta de Caravaca. En esta zona estaba la botica, como bien la nombra la documentación de la época. Tanto el barrio del Arbollón como el del Marmallejo ocupaban un espacio más extenso, y en este caso, el primero, donde se hallaba el postigo de los Asnos, vendría a ocupar las actuales calle de Polo de Medina, pintor Pascual, Clemencí, Romea etc. Lo que sí sabemos es que la botica se hallaba frente a la puerta de Caravaca. Por otro lado, esta puerta, aún el siglo XVIII, era un lugar de tránsito, de salida y entrada, importante para una parte del pueblo, aunque no al nivel del Parador o la calle de la Tercia, ya que la conexión mediante una calle entre las dos puertas medievales (la de Caravaca y la de Canara) seguía plenamente vigente en esta época.

He aquí un par de referencias sobre esta zona.

Año 1752

“Juan Ibáñez Puerta, vecino de esta villa. Como más aia lugar digo: que en la poblazión de esta villa y barrio que llaman el aruollón o, por otro término, el Postigo de los Asnos, hay un solar linde con casas mías que heran de Jorge Durán y mi suegro, y herederos de Pedro Durán, y la torre que está debajo la puerta que llaman de la Villa, en el qual dicho solar quiero levantar unos quartos de casa…”

Año 1759

“Andrés Sánchez, voticario, vezino de esta villa, ante vds. como más aia lugar, digo. Que por compra que tengo echa poseo por mia propia una casa en el varrio de la puerta de la villa de esta poblazión que es la que está enfrente de la votica, cuia casa nezesita de una caballeriza y descubierto, que no los tiene, y para hazerlo, nezesito para mayor seguridad de el solar contiguo a dicha casa, linde ella, y la muralla…”

Este topónimo es bonito, de esos que huelen a tradición. Su origen casi con seguridad reside en que existiría una pared donde se tenía la costumbre de atar los asnos, en la parte interior, quizá de la torre de la puerta de Caravaca, ya en la calle de Esteban Zarco, o junto a ella, pues la propia documentación nos dice que estaba en el barrio del Arbollón, que justamente está en la parte norte de la puerta de dicha torre, en tanto el barrio del Marmallejo ya englobaba la zona de la parte sur.

Para la investigación de topónimos esta zona es una joya.

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CASA DEL CONDE DE CAMPILLOS

Edificio neoclásico de tres pisos y cinco huecos en cada una de sus plantas. En su fachada subsisten una serie de elementos artísticos de siglo XIX como son la forja y ventanas de estilo mallorquín; la ultima planta incluye bellos ejemplos de vanos ovalados.  El titulo de Conde de Campillos está necesariamente ligado a las grandes obras benéficas realizadas por la familia en esta localidad: restauración de la Ermita de la Concepción, apoyo en la creación de Hospital de la Real Piedad, de cuyo Patronato forma parte desde su creación en 1889, o la donación de terrenos para la ubicación de una plaza-mirador, sede de ferias y acontecimientos sociales como es el Paseo de la Concepción.  En la actualidad, un centro escolar de la localidad rinde homenaje a dicha familia bajo la denominación de Colegio Nacional “Conde de Campillos”.

Entre sus ilustres propietarios destacan don Diego María Chico de Guzmán y Figueroa,  nacido en 1 de marzo de 1807 y fallecido en 22 de octubre de 1882, I conde de Campillos, que también fue alcalde de Cehegín, del que la calle que antes llevó el nombre de Eras Altas recibió el suyo, o don Joaquín Chico de Guzmán II conde de Campillos.

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HOSPITAL DE LA REAL PIEDAD

Emblemática institución local erigida en esta plazuela, el Hospital de la Real Piedad, fundado en 1891, Laurel de Murcia, es vetusta casa de acogida a los mas necesitados, venerada por todos los cehegineros.

El edificio estructura su fachada en tres cuerpos, el primero en ladrillo y los superiores lisos.  El blasón esquinado inmortaliza a la familia Chico de Guzmán, a la que pertenecía don Pedro María, III Conde de la Real Piedad.  Sin descendencia decidió donar todos sus bienes para la creación de un Hospital que sustituyese al depauperado Hospital de Caridad de la Concepción.  El nuevo Hospital comenzó a funcionar en 1.890; su nombre incluye el titulo nobiliario de Fundador, a quien se otorga así un justo homenaje.

“Es mi voluntad se establezca a mi fallecimiento en las casa de mi habitación, situada en la placeta de Sol de la referida villa, un hospital de hombres y mujeres… En dicha casa se harán la reparaciones y obras que fuesen convenientes, serán asistidos los enfermos por cuatro Hermanas de la Caridad y los sirvientes necesarios y por un medico… dirigirá al hospital y administrará sus rentas una Junta compuesta por un Director-Jefe que será el sobrino del testador…, el Cura párroco, el alcalde del pueblo de Cehegín.. y cuatro vecinos de buena conciencia… Esta Junta la presidirá el Alcalde y el Hospital llevara el nombre de La Real Piedad…”

Testamento de don Pedro María Chico de Guzmán, III conde de la Real Piedad

El Hospital, hoy en día está compuesto por este edificio y por la casona de don Amancio Marín.

Don Pedro María Chico de Guzmán y Chico de Guzmán, ha pasado a los anales de la historia ceheginera, fundamentalmente, por haber sido el fundador del Hospital de la Real Piedad. III Conde de la Real Piedad nació en Cehegín en 11 de junio de 1812 y fallecería en 27 de enero de 1884, hijo de don Pedro María Chico de Guzmán y Chico de Guzmán y de doña Eugenia Chico de Guzmán y Buendía. Fue a la muerte de su hijo don Ramón, soltero, que, curiosamente, fue II Conde de la Real Piedad desde el año 1875 por Merced Real en atención a los derechos que había alegado sobre el dicho condado, cuando decide don Pedro María la fundación, en su testamento, de un hospital de caridad para acoger a pobres. A su muerte, don Pedro María heredaría de su hijo el título de III conde. En el año 1893, trascurridos nueve años del fallecimiento, se constituye la primera Junta del Hospital, tres años después de la llegada de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, a Cehegín. Construyó, a sus expensas, el panteón de los Condes en el viejo cementerio, ya desaparecido, de la Cuesta del Olivar. Fue caballero de la Orden de Santiago.

Don Ramón Chico de Guzmán y Ortiz nació en 23 de abril de 1843, y no en Cehegín, sino en Madrid, por casualidades de la vida y negocios de su padre. Hijo de don Pedro María Chico de Guzmán y Chico de Guzmán, y de doña Ramona Ortiz y Gutiérrez de Acuña, es un personaje muy interesante, profusamente estudiado por el Cronista Oficial de Cehegín, don Abraham Ruiz Jiménez.

Las dos facetas más singulares de su corta, pero muy intensa vida, fueron la de político y la de escritor, amén de obtener el título de II conde de la Real Piedad, que le llegó después de demostrar que él debía de suceder a don José de Ferro y Melgarejo, I conde. Don Ramón Chico de Guzmán fue, como decimos, escritor y poeta, creando también alguna comedia. Como político fue un destacado miembro del partido Conservador, íntimo amigo de Cánovas del Castillo.

El día 7 de febrero de 1876 fallece en Madrid don Ramón, con sólo 33 años de edad, dejando atrás un futuro esplendoroso tanto en la faceta política como en el aspecto literario. A pesar de su juventud, dejó una importante huella que quedó reflejada en los periódicos de la época. Tras el fallecimiento, su padre, don Pedro María Chico de Guzmán heredó el título de Conde de la Real Piedad y creó la Fundación del hospital-asilo que lleva ese nombre, cediendo su palacio de la calle Mayor de Cehegín para este fin.

Según indican los padrones municipales de habitantes, en el año 1899, nueve años después de llegar las Hijas de la Caridad de San Vicente Paul a Cehegín, había en el Hospital de la Real Piedad nueve asilados, todos naturales de Cehegín, a excepción de Pedro Friginal Cerezo, que era natural de Montoro, en Córdoba. En cuanto a las dichas Hermanas de la Caridad, estaban en la comunidad  sor Eugenia Dufayard, natural de Allebard, Francia, sor Loreto Pavía, de Méjico, sor Ursula Sánchez, de Lorca, sor Concepción Mauriño, de Santa Eulalia, Oviedo, sor Gracia Ortiz, de Cartagena, sor Irene Martínez, de Morqueruela, Teruel, y sor Concepción Cossín, de Beltéjar, Soria. Asimismo había dos sirvientes y una bordadora, que eran, respectivamente, Victoria Escudero, de San Javier, Murcia, Elisa Tilves, de Cartagena (Murcia) y Visitación Monje, de Béjar, Salamanca.

Hacia el año 1900, el Hospital de la Real Piedad tenía marcado el nº 24 de la calle Mayor.

La casa de don Amancio Marín fue donada a la Fundación del Hospital de la Real Piedad por don Amancio Marín de Cuenca, canónigo Archivero que fue de la catedral de Ceuta. Éste, hombre de una vasta cultura, historiador y de gran prestigio, la recibió, a su vez, de su padre, d. Amancio Marín y Ruiz de Assín. En su forma actual, fue construida por don  Juan Marín y Pérez de Atienza y doña María Isabel Ruiz de Assín y Álvarez de Castellanos, abuelos del dicho d. Amancio Marín de Cuenca, sobre la anterior edificación, en los años 60 del siglo XIX. Al parecer, un extraordinario archivo y biblioteca, que conservaba en la dicha casa, fue desmantelado y perdido durante la Guerra Civil.

 Frontera, como decimos, con el palacio del conde de la  Real  Piedad, hoy, junto a ella, forma parte del hospital  que lleva dicho nombre. Del edificio, estructurado en tres plantas y sótano, es de destacar el patio de estilo neogranadino, que estuvo muy de moda a finales del siglo XIX y principios del XX. También  podemos destacar la escalera central de cuatro tramos que, evidentemente, da idea de la magnitud artística y arquitectónica del edificio en que se encuentra.

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CASA JASPE

El edificio es de estilo barroco, estructurado en tres plantas y ático, y posee una gran cimbra o sótano con bodega. Está estructurado en siete ejes. Son de resaltar la puerta principal decorada con pilastras y dintel con materiales de la zona,  y la escalera de estilo imperial, que antes conducía a la parte más noble de la casa, donde se hallaban los salones y ahora lleva al Salón de Plenos y diversas oficinas. El primer cuerpo está decorado con mármoles en jaspe procedente de canteras de Cehegín.  En el segundo cuerpo destacan las molduras y frontones de tipo mixtilíneo y escudos a ambos laterales del balcón principal.  En el piso superior posee pequeños huecos con balcones.  El salón de estilo rococó se pintó en el año 1.793 con firma del autor con un grifo. La escalera imperial fue realizada en piedra franca de la Peña Rubia.

Hoy en día, lógicamente, como sede del Ayuntamiento de la localidad, la casa está acondicionada como oficinas municipales pero, no por ello, se ha perdido la majestuosidad que lo caracteriza y convierte en uno de los edificios civiles más hermosos de Cehegín.

La llamada Casa de Jaspe, es sede actual del Ayuntamiento de Cehegín, ubicada en calle de don Francisco López Chicheri, nº 5. El edificio fue construido en el siglo XVIII sobre un solar concejil que fue cedido, como era costumbre, para su edificación. Fue propiedad a mediados del siglo XVIII de don Gregorio Chico de Guzmán.
Posteriormente pasaría a la persona de don Ginés Chico de Guzmán y Buendía, por medio de herencia de su hermano don Pedro Ignacio. Don Ginés Chico de Guzmán la donó posteriormente a su sobrino don Pedro Gregorio Salazar y Chico de Guzmán, de la rama hellinera de Chico de Guzmán. Después, la casa sería vendida a don Pedro Massa y Pérez Chirinos, casado con doña Juana Lorencio Clemente. Luego pasaría a propiedad de su hija doña Josefa Massa Lorencio, esposa de don Miguel Mas de Béjar, y de aquí a doña Juana y doña María Mas Massa, hermanas, hijas de los últimos, las cuales, en última instancia, venden la casa al Ayuntamiento de Cehegín.

El Ayuntamiento la compró en 1.100.000 pesetas en el año 1.969, siendo alcalde de la localidad don Juan Peñalver Espín. Con respecto a sus últimos propietarios antes de de ser comprada por el Ayuntamiento, decir que doña Josefina Massa heredaría la casa, pasando a ser propiedad de ella y de su marido, don Miguel. Doña Josefina Massa Lorencio, fallecida en 17 de febrero de 1966, era hija de don Pedro Massa y Pérez Chirinos y de doña Juana Lorencio Clemente. Don Miguel Mas de Béjar fue hijo del afamado médico valenciano don Miguel Mas y Soler, fallecido en 22 de marzo de 1902 y de doña María de Béjar y Ciller, que murió en 9 de agosto de 1918. De familia de sangre noble por los cuatro costados, doña María de Béjar era hija de don José de Béjar Jiménez y de doña Asunción Ciller y Bernaldo de Quirós, y por lo tanto don Miguel Mas de Béjar heredó sangre de una gran parte de las más importantes familias nobles cehegineras. En esta casa nacieron sus hijas doña Juana Mas Massa, que casaría con el conocido médico, hijo adoptivo de Cehegín, don José Luis Pérez Villanueva, y doña María Mas Massa, casada con don Juan Ramón Giménez Godínez. Sin duda una familia importante y representativa de la sociedad, y también de la cultura de Cehegín. No hay que olvidar que don Miguel Mas era historiador y hombre muy culto. Fue diputado provincial por el Partido Liberal, de Canalejas. Falleció en el año 1962.

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CASA DEL CONCEJO

La llamada Casa del Concejo, edificio icónico del patrimonio histórico-artístico ceheginero, fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1984. Antes de esta casa consistorial, hubo otra en Cehegín, pero los temporales lo arruinaron a finales del siglo XVI, como dicen las actas capitulares del Ayuntamiento, del año 1597:

“En la villa de Çehegín, en una sala del ospital de nuestra Señora, hermita de la Concepción, se juntaron el Concejo, Justiçia e Regimiento desta uilla, es a saber, Martín Carreño Melgarejo, Alcalde Ordinario de esta uilla de el estado de hixosdalgo, Juan Muñoz, Alférez Mayor, Gaspar del Bayo, Juan de Obeso, Juan Fernández Roca, Diego García de Medrano, Cristóbal de Paredes Espín, Juan García Faxardo, Alonso Sánchez de Quirós y Cristóbal Fernández, regidores. Los quales se juntaron por estar la cámara de Ayuntamiento desta uilla por las lluvias que an caído tan grandes y tantas, a punto de caerse en este dicho lugar, y para proveer las cosas a que se an juntado, se platicó y proveyó lo siguiente…”

Durante buena parte del siglo XVII, hasta el año 1676, en que se terminan de construir las casas de Ayuntamiento y Cárcel, el Concejo se había estado reuniendo en casas particulares y otros edificios, por no haber casa de Concejo. Este documento nos acerca claramente al momento en que fue abandonado el edificio del Ayuntamiento de los siglos XV y XVI. Al parecer estaba en lo que hoy es la Plaza Vieja. Durante 80 años, la villa estuvo sin casa del Concejo debido a las dificultades económicas.

El edificio se inauguró en el reinado de Carlos II “El Hechizado”, siendo regente su madre Mariana de Austria. Edificio es de estilo renacentista, de dos plantas, la primera posee un zaguán de entrada con dos arcos separados por una columna toscana, la segunda con dos vanos enmarcados por semicolumnas toscanas, rematadas por un frontón triangular con el escudo de armas de la villa entre ambos. Una inscripción, existente entre los arcos, conmemora la inauguración del edificio: la obra de estas casas i carcel se acabó siendo alcaldes ordinarios desta villa don Alonso Carreño Quirós por el estado de los hijosdalgo i Gonzalo Adan por el estado llano. Año 1676. La ampliación urbanística de la pequeña placeta del Castillo incluía: Cámara de Ayuntamiento, Cárcel y Plaza Pública. La nueva plaza recibió varias denominaciones: la más empleada fue la de Plaza Mayor, posteriormente Plaza Constitucional, de Galán y García Hernández, Plaza del Caudillo y, finalmente, Plaza de la Constitución. Este nuevo espacio, sería escenario fijo del mercado semanal, cabildos abiertos, corridas de toros, comedias o mítines políticos.

“… la que servía de plaza era una calle de muy poca capacidad y respecto de estar fundada esta villa en un cerro y que las casas están edificadas en laderas, no hay puesto donde se pueda hacer plaza llana… si no es junto al castillo de dicha villa… comprándose dos casas… se podía hacer una plaza acomodada y la Cárcel y Sala de Ayuntamiento a un lado de ella…”

Actas Capitulares del Archivo Municipal. Año 1625.

Realmente la historia de la Casa del Concejo, o Casa-Cárcel como también es conocida, comienza antes de su propia edificación, cuando las antiguas casas consistoriales y sobre todo la Plaza Mayor quedaron pequeñas para las necesidades que ya comenzaba a tener una villa que, desde mediados del siglo XVI, crecía enormemente en población (en el año 1595 tenía unos 1200 vecinos censados para el pago del impuesto del alcabala), por lo que la población total del término rondaba, incluyendo a hidalgos y pecheros con sus familias, a cerca de 6000 almas. Ello hizo que, ya desde finales del siglo XVI, se plantease la urbanización de una nueva plaza y en ella colocar las Casas Consistoriales y la cárcel de la villa. Será en el año 1625 cuando comienza a llevarse a cabo el proyecto, con la compra y derribo de unas casas, que no terminará, precisamente por los graves problemas económicos, coyunturales, en todo el siglo XVII, hasta el año 1676.

Quizás, una de las características más peculiares es que albergaba las Reales Cárceles. El edificio estuvo en uso como Ayuntamiento hasta el año 1971, cuando, tras la compra de la Casa de Jaspe en 1969, el Consistorio pasó allí quedando la Casa-Cárcel posteriormente como sede y alojamiento del Museo Arqueológico Municipal.

Las Reales Cárceles se hallaban ubicadas en la parte baja de las antiguas Casas Consistoriales desde la construcción de éstas en el año 1676, cuya pared daba al callejón que dividía y divide dicho Ayuntamiento y el Palacio de los Fajardo. Todos los años, para el día 24 de junio, día de San Juan, se realizaba la elección de oficios concejiles entre los que estaba el de Alguacil Mayor y Alcaide de las Reales Cárceles, a quien se entregaba la vara del oficio que debía de cumplir por un año para encargarse de vigilar a los presos y ser el responsable de la cárcel y de todo lo que en ella había. A mediados del siglo XVIII se construyó un oratorio en la misma.

Presentamos un documento del año 1755, de 25 de junio, en que se refleja la toma de posesión del cargo por don Antonio de Cuenca Fernandez Piñero. El día anterior se había producido la elección en el Concejo.

Acta Capitular, 25 de junio del año 1755

“Luego yncontinente se pasó a las Cárzeles Reales de esta villa y estando en ellas don Francisco González  Ortega, Alguazil Mayor  que deja de ser, hizo entrega de las cárzeles , grillos, cadenas, presos y demás prisiones que al presente se allan, a don Antonio de Cuenca, Alguacil Mayor actual, en la forma siguiente

-Tres cadenas sueltas senzillas

-Un ramal de otra cadena que se quebró

-Otra cadena de cinco ramales

-Otra cadena que está en el calabozo

-Siete pares de grillos

-Un yunque, un botador y martillo

-Siete (digo) onze llaves de las puertas de dichas cárzeles, y sus casas, con dos candados.

-Asensio Chico, preso de riesgo por causa criminal

-Domingo Muñoz, preso de riesgo por causa criminal

-Don Salvador Murillo, preso también en dicha cárzel por causa criminal

-Salvador Murillo, su hijo, preso también en dicha cárzel

-Juan Martínez, calamaco, preso en dicha cárzel”

De todo lo cual se entrega y encarga dicho don Antonio de Cuenca como Alcayde de dichas Reales Cárzeles y Alguacil Mayor de esta villa por el estado de los hijosdalgo y se obliga a dar buena quenta de todo ello y no soltar a dichos presos sin mandamiento de fuerza competente bajo las penas de su ofizio. Y así lo otorgo siendo testigos Pedro Guillén, Pedro López de Cuenca y Salvador Rubio Caparrós, regidores de esta villa.

Firmaron los dichos don Antonio y don Francisco, y a todo yo el escribano doy fe e conozco.

Don Antonio de Cuenca Fernández Piñero
Don Francisco González

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CASA DE DOÑA BLANCA

Asombra al visitante encontrarse, cuando se remata la larga Cuesta del Parador, la amplitud y extensión, la majestuosidad, podríamos decir, del Palacete conocido popularmente como de doña Blanca, señal inequívoca de que nos adentramos ya en el Casco Antiguo ceheginero, y de aquello que vamos a encontrar de ahora en adelante. Originario del siglo XV, fue reformado posteriormente, y la fachada actual es del siglo XVIII. Dos escudos nobiliarios enmarcan la portada. El edificio es de estilo barroco. Posee un amplio patio interior, una gran mansión con torre-lucernaria central y un torreón-mirador exento de estilo ecléctico de tres cuerpos. La portada principal, tallada en piedra de arenisca, está enmarcada por los escudos nobiliarios de las familias Carreño y de los Ruiz de Assín y  López-Flores.

Fue residencia, entre otros, de don Alfonso Álvarez-Castellanos (1809-1894), un personaje sin el que no se podría entender las historia de Cehegín a lo largo del siglo XIX. Hoy en día es propiedad de don Francisco Javier Sánchez de Amoraga y Garnica, VII conde de Campohermoso.

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CASA DE DON OCTAVIO

Quizá haya pocos edificios que puedan ofrecer tanta prestancia en un lugar determinado, que identifiquen un espacio hasta tal punto que sin ellos ese marco urbano no sería el mismo, como la conocida casa de don Octavio, cuya fachada es frontal con la placeta del Mesoncico y el lateral a la cuesta de Moreno. Se le llama así por haber sido la residencia de don Octavio Ruiz de Assín y Navarro, durante muchísimos años Juez de Paz y personaje importante en la sociedad ceheginera del siglo XX, su esposa doña Isabel Lamarca, y el resto de la familia.

Es un edificio barroco, con dos plantas y ático, perteneciente a la familia de los Ruiz de Assín.  En la fachada destaca un impresiónate balcón central que muestra el derroche de trabajo artesanal de lo que podríamos denominar Escuela de Forja Local.  Sobre la gran balconada, un escudo de la familia Ruiz recuerda que esta casa “SE HIZO AÑO DE 1708. REDYFYCO AÑO 1832”.

La pequeña plaza del Mesoncico, en la que se encuentra esta casona, conocida en el siglo XIX como Placeta de Sol, ha sido, desde antaño, un lugar de reunión preferente y de realización de actos sociales de todo tipo. Aquí tenían lugar los tradicionales Encierros de Vaquillas o la instalación del Altar de Flores en el día del Corpus. 

En el año 1914 se cambió el nombre por el de Plaza de don Amancio Ruiz de Assín y Sahajosa. En el acta capitular correspondiente se argumenta que se le da esta denominación en agradecimiento por su buena gestión de la crisis provocada en el año 1855 por le epidemia de cólera-morbo asiático, ya que entonces él era alcalde. Don Amancio Ruiz de Assín y Sahajosa fue el padre de don Alfonso Ruiz de Assín y Álvarez de Castellanos, y abuelo de don Octavio Ruiz de Assín, y propietario de la casa de los Ruiz de Assín y de la que todos ellos fueron dueños. Por eso durante algún tiempo se le dio esta denominación a la conocida plaza, aunque ya habían pasado casi 60 años desde la epidemia de 1855.

Don Alfonso Ruiz de Assín y Alvarez de Castellanos, propietario de esta casa, padre de don Octavio, fue un importante personaje de la élite económica y política local, en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Nacido en 2 de diciembre del año 1851 fue hijo de don Amancio Ruiz de Assín y Sahajosa y de doña María Josefa Álvarez de Castellanos y López-Flores, hermana de don Alfonso Alvarez de Castellanos y López-Flores, personaje fundamental para poder entender  gran parte del siglo XIX ceheginero.

Don Alfonso Ruiz de Assín  fue Alcalde de Cehegín en dos periodos. Su primer mandato fue desde 1 de julio de 1881 a 1 de junio de 1889 y su segundo en el periodo que transcurre entre el 1 de enero de 1894 y el 12 de julio de 1896.

Como heredero de su tío don Alfonso Álvarez de Castellanos y López, heredó una gran fortuna, que pudo unir a la que él ya poseía y a la que, a su vez, entró  en su casa de la mano de su esposa, doña Josefa Navarro de Cuenca. Sin duda uno de los grandes personajes de su tiempo, a nivel económico y político, en Cehegín.

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CASA DE LA TERCIA

Al pasear por la calle de la Tercia, hoy día se puede contemplar, majestuoso, el edificio conocido como Casa de la Tercia, que da nombre a esta vía. Cehegín, como la mayoría de lectores conocerán, formaba parte de la Encomienda de Caravaca, que pertenecía a la Orden de Santiago. Sabemos, principalmente a través de las Visitaciones, que el pósito o alhorí de la Orden se encontraba en el castillo y también que, quizás por la falta de espacio y la poca funcionalidad del castillo, en el siglo XVII se construyó un enorme edificio que tuviese encomendadas las funciones de administración y almacén de las rentas que producían los bienes de la Orden en Cehegín. He aquí el momento en el que, al parecer, se construye la Casa de la Tercia. En la Visitación de la Orden de Santiago del año 1625 ya se habla de la Casa Tercia y de su bodega y graneros.

El edificio es barroco y está estructurado en dos plantas y ático y su organización interna original, evidentemente, venía marcada por el gran patio central, del que se accedía a casi todas las dependencias.

Su bodega es inmensa, como es lógico para un edificio que tenía la función de albergar ingentes cantidades de vino. Hoy en día en la bodega existe una “escuela del vino” donde se realizan diversas actividades culturales, gastronómicas, enológicas etc.

Decíamos anteriormente que aquí estaba la oficina para el control de las rentas y residía el administrador, que era un juez-administrador, bajo el cual había una cantidad determinada de cargos y personas contratadas para que la actividad funcionara correctamente. Este administrador no estaba sujeto a la jurisdicción ordinaria. Después de las desamortizaciones del siglo XIX pasó a ser propiedad de los Cuenca-Fernández Piñero, y por medio de enlace matrimonial a la familia Ruiz de Assín. La Casa Tercia fue cuartel de la Guardia Civil desde el año 1876, el primero que se instala en Cehegín. El Ayuntamiento de Cehegín la adquirió en el año 1994. A mediados de los años 90 del siglo XX se restauró y habilitó, instalándose allí el Hogar del Pensionista.

Edificio de fachada barroca. Posee dos plantas y ático. En su fachada principal tiene una gran puerta central y a ambos lados distribuciones asimétricas. En su interior existe un patio que da acceso a sus numerosas dependencias con restos de un escudo policromado,  perteneciente a las Armas del Reino de España, de la segunda mitad del siglo XVIII. Este gran inmueble fue utilizado, en sus orígenes, como almacén donde se recaudaban los diezmos que pagaban los habitantes de la villa a la Orden de Santiago. Su construcción se fecha, con toda seguridad, entre los años 1608 y 1625, ya que las fuentes ubican la Bodega de Santiago en el interior del Castillo, en la primera fecha, mientras que en 1625 se habla de los graneros y bodegas de la Encomienda instalados en la nueva casa. El edificio da nombre propio a la calle en la que se encuentra y la pequeña zona verde que le precede: Calle de la Tercia y Jardín de la Tercia.

“Casas que son las principales de la dicha Encomienda en la calle que ba de la Sangre de Cristo a el Partidor, que tienen una entrada descubierta, los cimientos de mampostería, una bara en alto de la flor de la tierra y quatro tapias de dicho cimiento con sus costras de dentro, y fuera un alero de texas y dos puertas grandes con su cerradura y aldavon…”

Juan de Guzmán. Visitadores de la Orden de Santiago.  Año 1625.

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CASA DE LAS BOTICARIAS

Es un edificio con dos partes bien diferenciadas: una barroca, con entrada enmarcada por dos columnas de orden jónico, y otra neoclásica, con un escudo de la familia Álvarez en su fachada.  En el interior posee un interesante claustro o patio-corredor, fabricado en madera, que cuenta con un aljibe central. 

La construcción estuvo destinada en un principio a monjas de la Concepción; por ello tiene una disposición claustral.  La puerta principal está flanqueada por dos columnas jónicas. Es de destacar el alero con zapatas adosadas y cenefas decorativas encuadrando vanos y paramentos.

La casa perteneció desde el siglo XVI a la familia de los Góngora, entre los que destacan en el siglo XIX don Alonso de Góngora Faxardo y su hijo de Alonso de Góngora Quirós.

Don Alonso de Góngora y Fajardo, fue un importante personaje del mundo de la cultura local durante la primera mitad del siglo XIX, además de ser también un importante personaje de la sociedad y élite económica ceheginera. Escribió, entre otros, una crónica de la historia de Cehegín, titulada “Noticias averiguadas por mí, don Alonso de Góngora y Faxardo, en este año de 1818”, que se amplió en años posteriores.

Nació el día 6 de julio de 1794 y fue bautizado el día 9 del mismo mes y año con el nombre de Alonso Beltrán Lucía Dolores Josef Antonio María Francisco de Paula, hijo de don Alonso de Góngora Guevara y de doña Manuela Fajardo Fernández

En su sangre llevaba las ramas de Góngora, de Fajardo, procedente de  la ramas del Beltrán Fajardo del siglo XVI (hijo de Juan de Chinchilla Fajardo), Guevara, Carreño etc, o sea que en él se concentran las más importantes líneas nobiliarias que habían cohabitado en Cehegín. Se casó con doña Ana María de Quirós.

Su hijo don Alonso de Góngora Quirós fue un importante hacendado ceheginero del siglo XIX, que además al unir a su apellido el Quirós y la genealogía de su madre, doña Ana María, prácticamente llevaba en sí la sangre de toda la nobleza ceheginera desde el siglo XVI. Éste fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena en 14 de agosto del año 1813.

Tuvo varias propiedades en la calle Mayor de Abajo y calle de la Tercia.  Además, como gran hacendado tenía un buen número de fincas rústicas repartidas por todo el término municipal de Cehegín.

Posteriormente la casa fue adquirida por don Telesforo Ortega y Rivas, farmacéutico.

Don Telesforo Ortega y Rivas, natural de Tendilla, en Guadalaja­ra, fue un insigne y conocido farmacéutico que se asentó en Cehegín y creó una rama familiar muy conocida en el pueblo. Nació en 5 de enero de 1857. Vino a Cehegín bastante joven, en 1863, acompañando a su tío don Cayo Ortega y Muñoz, que fue párroco de la parroquia de Santa María Magdalena. Casó con doña Emilia Lorencio Clemente, con la que tuvo una nutrida descendencia. Hijas suyas fueron las cua­tro hermanas conocidas popularmente como “Las Boticarias”, Josefa, Emilia, Teresa y Carmen, que residieron en esta casa de la calle Mayor de Cehegín hoy conocida con ese nombre, y también fue el padre de don Francisco Ortega Lorencio, farmacéutico. Su primera farmacia estuvo ubicada en la calle de la Unión y después aquí.

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CASA DE LAS COLUMNAS

Edificio barroco, en el que se destaca su puerta principal, enmarcada por dos columnas adosadas a la pared, con un ventanal central en el piso superior. En el lateral existe un escudo nobiliario con guardapolvo perteneciente a la familia Sánchez de Amoraga. Un dibujo policromado repite el blasón en el interior del edificio. Destacan, igualmente, los balcones con talla de madera y el juego de aleros de la fachada lateral. Precisamente esta casa da nombre a una calle, cuya denominación mantiene al menos desde el siglo XVIII. En esta misma calle, pero en otro edificio vivía en el siglo XIX la familia Mellado, con Alfonso Mellado Zafra, hermano del conocido general Mellado, en la que vivió su niñez y juventud el afamado militar ceheginero.

El general Juan Mellado Zafra  nació como hijo de José Mellado y de Antonia de Zafra, en 1842 y falleció en el año 1911 en Cehegín. Obtuvo muchas condecoraciones a lo largo de su extensa carrera militar.

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CASA DE LOS CONDES DE ARRIBA

Originalmente del siglo XVI, fue reformada posteriormente. En la fachada tiene dos blasones de la familia, y acoge un interesante museo etnológico. En el edificio nos encontramos con el estilo barroco, el neoclásico y también el modernista.

Edificio ecléctico con influencias estilísticas del Barroco, neoclásico y modernistas. Hoy pertenece a los descendientes del Duque de Ahumada.  La fachada se distribuye en siete ejes con dos plantas y ático.  La puerta principal se encuentra enmarcada con pilastras de orden toscano.  En su planta segunda posee un balcón central flanqueado por dos blasones de la familia Chico de Guzmán.  En el interior destaca su escalera principal, de singular traza, coronada por un torreón que favorece la iluminación interior, así como el Salón Rojo, una capilla que conserva un retablo datado a mediados del siglo XVIII que, en su tiempo albergó una imagen de la Inmaculada. También es de destacar el salón de baile.

En la actualidad pertenece a don Diego Chico de Guzmán y Girón, VII Marqués de Ahumada, y a su esposa, doña Blanca Escrivá de Romaní y Mora, sobrina nieta de la Reina Fabiola de Bélgica. Los anteriores propietarios de la casa fueron don Diego Chico de Guzmán y Mencos, V Conde de la Real Piedad, y doña Ana María Girón y Canthal, V Duquesa de Ahumada, VIII Marquesa de las Amarillas y VI Marquesa de Ahumada.

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CASINO DE CEHEGÍN

Cuando halamos de la Calle Mayor de Cehegín, es imposible no destacar como un elemento principal de la misma el edificio del casino, no ya solo por su valor patrimonial e histórico, sino por la importancia a nivel social que ha tenido desde su fundación como sociedad en el año 1862. Así pues debemos de hablar del mismo en dos vertientes, como edificio en sentido arquitectónico y artístico, pero, sin duda como institución representativa de la sociedad ceheginera durante más de cien años.

Edificio de estilo barroco del siglo XVII, con cuerpo inferior almohadillado y superior con un gran balcón central enmarcado con columnas toscanas y dos blasones, uno a la izquierda de la familia Melgarejo, año 1671, y otro a la derecha de la familia Carreño. Fue centro cultural, de ocio y reunión de una gran parte de la sociedad ceheginera durante la segunda mitad del siglo XIX y la mayor parte del XX. Sus paredes fueron escenario de las más variadas reuniones intelectuales, políticas o festivas.  Son famosos los bailes de carnaval que se venían haciendo en sus salones desde el  siglo XIX hasta los años 60 del siglo XX, incluso en épocas de censura y prohibición.

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CASONA DE DON AMANCIO MARÍN Y RUIZ DE ASSÍN

Casona construida por don Juan Marín y Pérez de Atienza y su esposa doña Mª Isabel Ruiz de Assín y Álvarez-Castellanos en la segunda mitad del siglo XIX (1867). Posteriormente pasó a ser propiedad de su hijo, don Amancio Marín y Ruiz de Assín. La misma la constituyen tres plantas y dos sótanos, de un modernismo ecléctico, en la que predominan los siete ejes, siendo el central el que da el eje de simetría, la entrada principal en jaspe rojo, a modo renacentista y rematada en la parte alta con el escudo familiar de los Ruiz de Assín y de los Ximénez, correspondientes al edificio antiguo del siglo XVIII perteneciente a la misma familia. Se demolió para hacer el actual. Antes de la reforma para adaptarlo al Hospital de la Real Piedad tenía  puertas de cocheras en ambos extremos, en el izquierdo para calesas y en el derecho para servidumbre y el acceso a las bodegas, en dos plantas de sótano: la primera el lagar y la segunda donde se encuentran las grandes tinajas de almacenamiento.

Es de destacar en su interior el patio neogranadino y la gran escalera central de cuatro tramos, con ojo helicoidal, realizada con bóvedas a la catalana.  En la fachada, perfectamente restaurada, con los colores propios de esta ciudad, destacan la rejería y los pináculos de cerámica, que rematan las cornisas de la excelente carpintería de madera, que cierran sus huecos.

Fue donada generosamente por el Canónigo, y Archivero de la S.I. Catedral de Ceuta, don Amancio Marín y de Cuenca, al Hospital de la Real Piedad y Asilo de San José.  Humanista e historiador, fue investigador del Archivo de América, y renunció a su cargo de archivero regresando a su cátedra de Geografía en Sevilla, donde fue profesor del Instituto Murillo. Éste, hombre de una vasta cultura, historiador y de gran prestigio, la recibió, a su vez, de su padre, don Amancio Marín y Ruiz de Assín. En su forma actual, fue construida por don Juan Marín y Pérez de Atienza y doña María Isabel Ruiz de Assín y Álvarez de Castellanos, abuelos del dicho don Amancio Marín de Cuenca, sobre la anterior edificación, en los años 60 del siglo XIX. Al parecer, un extraordinario archivo y biblioteca, que conservaba en la dicha casa, fue desmantelado y perdido durante la Guerra Civil.

 Frontera, como decimos, con el palacio del conde de la  Real  Piedad, hoy, junto a ella, forma parte del hospital  que lleva dicho nombre. También  podemos destacar la escalera central, de cuatro tramos, que, evidentemente, da idea de la magnitud artística y arquitectónica del edificio en que se encuentra.

Don Amancio Marín de Cuenca, presbítero ceheginero, fallecido en 1977, hombre de vasta cultura, canónigo archivero en la S.I. Catedral de Ceuta y catedrático en Sevilla, durante los años que pasó en la ciudad hispalense, como historiador y buen investigador, pasó muchas horas leyendo documentación en el Archivo General de Indias. Afirmaba haber localizado un documento en el que figuraba un ceheginero en uno de los viajes de Colón a América, posiblemente el tercero. Esos datos no fueron publicados y luego la trascripción del documento desapareció con su archivo personal, aunque él confirmó ese extremo a, entre otras personas, nuestro Cronista Oficial don Abraham Ruiz Jiménez, en los años 50 del siglo XX.

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ESCULTURA DEL ALPARGATERO

El autor de este monumento en bronce del año 1987 es el escultor valenciano Rafael Pi Belda. Sita en la Plaza del Alpargatero, se creó como un homenaje al pasado industrial de Cehegín y a los vecinos que tuvieron que emigrar a Cataluña como consecuencia de la desaparición de la industria del alpargate, que era su medio de subsistencia. Era tan importante este medio de producción que fue capaz de suministrar todo el calzado del ejército francés de la Primera Guerra Mundial. En Cehegín se ha hablado, y tratado, mucho de este tema en la primera mitad del siglo XX, todos saben que hasta los años 60 fue uno de los motores económicos de la localidad. Sin embargo, no es exclusivo de este siglo en cuanto a modelo de producción importante. Cehegín siempre fue un gran productor de alpargatas, al menos desde el siglo XVIII. En el siglo XIX la alpargatería era uno de los motores económicos, y posiblemente todavía más población que en 1950, o al menos un índice similar, se dedicaba a estos menesteres, que ya es decir.

Dice un documento conservado en el Archivo Municipal de Cehegín, datado hacia 1812, relativo a abastecimiento de alpargatas desde Cehegín para el ejército nacional durante la Guerra de la Independencia:

“Aunque tengo noticias que Roque Fernández, vecino de esa villa, ha llevado al cuartel general doce o trece cargas de alpargatas, se hace preciso que sea valiéndose usted del mismo Roque Fernández, cuyo celo y desinterés está bien acreditado, o por los medios que tenga usted por oportunos provea…”

En Cehegín hay una figura imborrable de la memoria y es la de los grupos de personas en la posguerra y años posteriores sentados en su banco y cosiendo alpargatas. Es la figura del alpargatero. Esa es quizá, una de las imágenes típicas del Cehegín de buena parte del siglo XX, pero desde tiempo inmemorial, al menos documentalmente desde el siglo XVI, lo encontramos en los documentos. Además, como entrelazado con el oficio, la producción de cáñamo siempre fue importante, y servía no sólo para abastecer a los propios alpargateros sino a toda una serie de oficios que los utilizaban como materia prima, por ejemplo para fabricar cuerdas y en otra infinidad de casos en que resultaba imprescindible. El cáñamo hasta no hace tanto tiempo era casi tan importante como el material plástico hoy en día. Y este pueblo era un importante productor. Los alpargateros se encargaban de abastecer a la villa de alpargatas con su producción. Si no era suficiente se traían desde pueblos vecinos. Ello estaba perfectamente regulado en las ordenanzas concejiles.

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PALACIO DE CASTELLANOS

Edificio barroco de dos plantas y ático, con bodegas. La fachada está estructurada en cuatro ejes en la que resalta la ventana central, enmarcada entre pilastras y coronada por un frontón curvo partido. Hay dos escudos a ambos lados del balcón principal. Una amplia cornisa corona la fachada con cuatro balconcillos y antepecho de forja. Este inmueble fue Cuartel de la Guardia Civil y hoy es sede del Juzgado de Paz y del Gabinete Psicopedagógico.

Don Alfonso Álvarez Castellanos y López fue  uno de los más ilustres personajes del mundo de la política y economía local en la segunda mitad del siglo XIX ceheginero. Hijo de don Francisco Álvarez Castellanos y Carreño y de doña María Isabel López Martínez-Gil, nació el día 14 de abril del año 1809 y fallecería el 12 de febrero de 1894. Evidentemente, si desglosáramos toda su genealogía encontraríamos a algunas de las familias más influyentes de Cehegín desde el siglo XVI, con los apellidos Álvarez, Fajardo, Castellanos y Carreño, entre otros tantos, en sus genes, apellidos que engloban gran parte de la historia política y económica de Cehegín en los anteriores 300 años. Fue Abogado de los Tribunales Nacionales, Secretario Honorario de de la Reina Isabel II y Maestrante de la Real de Ronda. Es de destacar la amistad que tuvo con Cánovas del Castillo. Fue elegido Alcalde, por primera vez, de Cehegín, en fecha de 8 de abril del año 1844 y permaneció hasta el 2 de enero de 1846. En su segunda etapa como alcalde estuvo en el periodo comprendido entre el 1 de enero de 1848 y el 1 de enero de 1852.

 Quizás en este primer mandato de don Alfonso una de las cuestiones llamativas e interesantes a nivel local fue el intento de poner en venta por orden del Comisario Especial de Ventas el Convento de San Esteban, oponiéndose el Alcalde frontalmente a la venta de la iglesia, que cobija a la Virgen de las Maravillas. De hecho nunca estuvo tampoco de acuerdo con la venta del edificio del convento, cuestión que nunca se llegó a poner en efecto, pues con los años los frailes volverían a él de nuevo. En Acta Capitular de 28 de junio de 1845 se trata y acuerda sobre este tema. En fecha de 24 de diciembre se previene sobre la tasación del Convento, sin entrar en ella la iglesia.

Rico hacendado, llegó a disponer de un patrimonio de valor incalculable. Su residencia habitual estaba en la calle del Parador, en el edificio hoy conocido como de doña Blanca. Este edificio que hoy ocupa el Juzgado Municipal y Registro Civil, fue la casa de sus padres y residencia en su niñez y juventud, pasando luego a su propiedad.  Hombre influyente, amigo de Cánovas del Castillo, un día, a la vuelta de los Baños de Mula, un temporal impidió el paso de su carruaje por el río Quípar. Al día siguiente envió un emisario a Madrid para que contase a don Antonio Cánovas lo ocurrido. No pasó mucho tiempo para que una empresa belga se encargara de la construcción del actual Puente de Hierro que sería inaugurado en 1883.

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PALACIO DE LOS FAJARDO

Edificio barroco de dos plantas y ático. Su puerta principal está enmarcada por pilastras. En su fachada existen placas lisas de yeso recercadas en negro y todo el conjunto enmarcado con ladrillo. Sobre el balcón principal se encuentra un escudo de la familia Fajardo Fuentes. Fue declarado Patrimonio Histórico-Artístico en 1984. Perteneció a la familia Escudero y fue comprada por el Ayuntamiento de Cehegín en  septiembre del año 1985. En su origen, el edificio tenía un segundo cuerpo que sobresalía de la actual fachada formando una planta en L; fue demolido al mismo tiempo que la fortaleza a la que se adosaba (1957-58). En el centro de la Plaza, sobre una peña, el castillo, símbolo del origen de Cehegín, estaba formado por la gran Torre Ciega o del Homenaje, otras cinco torres de menor tamaño, bodegas, graneros, caballerizas, capilla, patio, aljibe…

A ambos lados del Castillo se situaban dos espacios públicos de reducidas proporciones: la Plaza de la Iglesia y la Plaza del Castillo.

Se ha escrito en muchas ocasiones sobre el palacio de los Fajardo, edificio emblemático del patrimonio cultural de Cehegín. Los orígenes de la casa se remontan hasta el XVII, construido casi con seguridad sobre un edificio más antiguo del siglo XVI. El escudo que encontramos en la fachada principal ya nos acerca  y retrotrae hasta mediados del siglo XVII. Es casi seguro que la fachada y, posiblemente la casa, fuesen construidas en tiempo de don Juan Fajardo Fuentes, importante personaje local del siglo XVII, que fue hijo de don Juan Fajardo Álvarez, el Capitán y de doña Ana Fajardo Fuentes. En este personaje se unen los apellidos Álvarez, Fajardo, Fuentes y Castellanos. Los descendientes de la rama  genealógica serán los herederos del palacio. Don Juan Fernando Álvarez-Fajardo vivió en el siglo XVIII, prácticamente 100 años después. Los antecesores de estos Fajardo y de la otra línea importante, los Fajardo Molina, sabemos que tenían casas en esta zona en el siglo XVI. Don Juan Fernando nació el día 29 de mayo de 1725 y fue bautizado el 3 de junio de dicho año. Hijo de don Juan José Álvarez Fajardo (asesinado en 1728 por un tal Gregorio Valera) y de doña Teresa de Castro, fue uno de los personajes de mayor poder político y económico en el Cehegín de la segunda mitad del siglo XVIII. Casado con doña Inés Carreño Muñoz, tuvieron como uno de sus hijos a don Esteban Álvarez Fajardo y Carreño, que fuese Maestrante de la Real de Ronda.

Don Juan Fernando, Alcalde Ordinario y Regidor en el Concejo de la Villa de Cehegín, fue propietario, por herencia, de este edificio, siendo el que lo amplió sobre el callejón de la cárcel (que hasta ese momento se hallaba descubierto) construyendo y ampliando también hacia la parte norte, hasta unir el palacio con la torre del Homenaje del castillo. El callejón de la cárcel es el que linda actualmente con el Museo arqueológico.

Con este personaje y su matrimonio con Inés  se unifican dos ramas familiares que, hasta el momento, por cuestiones de dominio y poder local habían sido enemigas acérrimas, los Carreño y los Fajardo, con una historia sembrada, desde el siglo XVI, de enfrentamientos, peleas y muertes. El asesinato de su padre, don Juan José, que fue también Alcalde Ordinario, estuvo relacionado con disputas de este tipo, aunque sólo fuese detenido Gregorio Valera, quizás el que tuvo que pagar, como comúnmente se dice, el pato.

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PLAZA DE TOROS DE CEHEGÍN

La plaza de toros de Cehegín se acabó de construir en el año 1901, para celebrar la primera corrida en la feria de septiembre de ese mismo año. La construcción se  realizó gracias al entonces alcalde, don José Navarro de Cuenca, quien la costeó a su cargo. Dejó de ser propiedad particular en el año 1936, cuando, mediante escritura de compraventa otorgada por doña María Manuela López Sandoval en 10 de julio de 1936, la adquirió el Ayuntamiento, tomado la decisión en  Acuerdo de Pleno de fecha 23 de abril de 1936. El Consistorio pagó la cantidad de 36.000 pesetas por ella, pagándola en varios plazos. Ese mismo año se planteó su derribo para la construcción de viviendas, pero, finalmente, la idea no fue llevada a cabo. Entre los años 1985 y 2019 se han realizado varias obras de rehabilitación y reparaciones que la han dejado como nueva. La Corporación Municipal de Cehegín, en agradecimiento, puso su nombre a la plaza aneja, llamándola con él nombre con él que él era conocido por sus conciudadanos “Don Pepe Navarro”.

Las obras de construcción en 1901 se realizaron en gran parte por suscripción popular, destinándose además de trabajo personal de toda la población, algunos impuestos municipales creados a tal efecto para esta.

Antonio Guerrero “Guerrerito” junto con Nicanor Villa “Villita fueron los primeros toreros que lidiaron y dieron muerte al primer toro que pisó el ruedo, de nombre “Morisco”, perteneciente a la ganadería de don Esteban Hernández.

Por su arena, han desfilado a lo largo de los años grandes figures del torero como Rafael Gómez “el Gallo”, Juan Belmonte, Manolote, el Cordobés y Pepín Liria, el torero ceheginero e hijo predilecto de la ciudad, que conmemoró el centenario de la plaza con una espectacular corrida de toros en solitario, el mismo día 14 de septiembre que 100 años antes se inaugurara.

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PLAZA DEL MESONCICO

La denominación de mesoncico es antigua y ya aparece en algún documento de principios del siglo XIX, pues en los libros de cuentas de la Hermandad de las Benditas Ánimas del Purgatorio, de Cehegín, encontramos alguna referencia al “Cepillo del Mesoncico”, como la del año 1812:

“Mas tres reales de una llave para el Zepillo del Mesoncico”. 

Parece ser que el origen del nombre se encuentra en el siglo XVIII. Denominada años atrás como Plaza del Sol por el reloj de sol ubicado en una de sus nobles fachadas, en el año 1914 se cambió el nombre de la Plaza del Sol, por el de plaza de don Amancio Ruiz Sahajosa. En el acta capitular correspondiente se argumenta que se le da esta denominación en agradecimiento por su buena gestión de la crisis provocada en el año 1855 por le epidemia de cólera-morbo asiático, ya que entonces él era alcalde. Don Amancio Ruiz de Assín y Sahajosa fue el padre de don Alfonso Ruiz de Assín y Álvarez de Castellanos, y abuelo de don Octavio Ruiz de Assín, y propietario de la casa de los Ruiz de Assín, que está en dicha plaza, y de la que todos ellos fueron dueños. Por eso durante algún tiempo se le dio esta denominación, aunque algo tardíamente.

Hacia 1941 pasó a llamarse Plaza de los Mártires, y en los años ochenta recuperó su antigua denominación popular de plaza del Mesoncico, quizá recordando un antiguo mesón, parada y fonda en el siglo XVIII.

Encrucijada de cinco calles en el corazón del Casco Antiguo de Cehegín: Calle Mayor, Cuesta Moreno, Poyos del Paseo, Pedro María Chico  y el Callejón Pintor Villacís, calles que conducen, cada una de ellas, hacia una ruta en diferentes rincones del Casco Antiguo ceheginero, todos de espléndida belleza. Plaza rodeada de edificios nobles, de casonas que nos conducen hasta el mundo de la aristocracia de otros tiempos, encontramos la casa de don Octavio,  el Hospital de la Real Piedad, que fue residencia de don Pedro maría Chico de Guzmán.

Las corridas de vaquillas en este lugar fueron pieza imprescindible de las diversiones del siglo XIX. En esta plaza se celebraba el sorteo de quintos con el viejo método de bolas blancas y negras.

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PUERTA DE LA VILLA

La Puerta de Canara recibía este nombre porque hasta ella llegaba el camino de Canara, y era la principal entrada a la villa en tiempos medievales junto a la Puerta de Caravaca, aunque se estima que por la de Canara la afluencia de entradas de personas y mercancías sería mucho mayor . Se reedificó en el siglo XV sobre la puerta antigua de origen musulmán.

Como los lectores saben, el núcleo urbano de Cehegín, durante la Edad Media, estaba cercado por una muralla que, en el siglo XV se amplió, tal y como nos indican las Visitaciones de la Orden de Santiago. Las torres de la muralla tenían sus nombres, que aparecen en la documentación de la Orden, ya que vienen a coincidir con alguna casa o personaje que viviese aledaño a la construcción defensiva. Así, comenzando por la calle Nueva, y siguiendo hasta la puerta de Canara, desde allí continuaba por la placeta de los Alpargateros hasta la torre del Pozo y desde allí seguía el lienzo de muralla, hasta la calle de Santa María Magdalena y de allí a la puerta de Caravaca. En el siglo XV se cerca el espacio del arrabal, que era la parte oeste de la ladera, bajo el lienzo original de la muralla y la ladera de la Peña del Judío hasta la torre del Pozo. Así desde la calle Nueva hasta Santa María Magdalena los nombres conocidos de torres de la muralla son: Sancho Rodríguez, Martín González, de la puerta de Canara, Lope Yánez, del Ladrón de Aguas o del Pozo, de Alfonso Dávila, de Martín Peres, de la puerta de Caravaca (o Pero de Córdoba). Por otro lado las torres del castillo o fortaleza eran denominadas, del Homenaje, torre Mocha, del Mirador, del Alhory, de la Cocina y de la Esquina.  Las torres de la muralla de la villa que nombramos son las que aparecen en las Visitaciones, aunque había sin duda más, ya que la cerca de la ladera de la Peña del Judío hasta  cerca  de  la torre del Pozo debió de tener, al menos, sus cuatro o cinco torres, y en el lienzo de muralla de la parte este del arrabal también había otras tantas que no han podido ser documentadas. Las que nombramos pertenecen a la muralla primera de época cristiana de la villa.

“El empedrado de la calle maior.

Este dicho día, sus mercedes mandaron se corra e traiga en almoneda quien quisiere empedrar la calle desde la puerta de Alonso de Xea , la calle prinçipal  hasta la puerta de la billa, e quel maestro que lo a de hazer no a de traer piedra ni tierra por que la an de traer e dar cada becino…”

Acta Capitular, 26 de enero de 1547. Archivo Municipal de Cehegín.

Decía Martín de Ambel y Bernad en el año 1657, en su libro “Antigüedades de la villa de Cehegín”

“Contra la parte de levante tenía la villa un postigo que salía al puesto donde está la Plaza Vieja, el cual siempre estaba terraplenado por razón de que el servicio común de los vecinos se hacía por una puerta que tenía, a quien llamaban de la Villa, nombre que hasta este tiempo lo conserva…”

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SOPORTALES

La configuración de la Plaza Mayor, prácticamente, y hasta que el castillo fue derribado en el año 1957, terminó en el año 1725 con la obra del pretil y columnas. Desde el siglo XVI ya se venía exigiendo un espacio nuevo, al quedar pequeña la plaza que hoy conocemos como Vieja. En el siglo XVII se dio el impulso necesario con la construcción del nuevo edificio del Concejo, terminado en el año 1676, la construcción en este siglo XVII y posteriormente ampliación, en el siglo XVIII, del Palacio de los Fajardo y, como decimos, en el año 1725 la construcción del pretil con las columnas que hoy conocemos en el mirador. Las obras de la Iglesia Mayor no las incluimos ya que ésta se hallaba separaba de la plaza por el castillo y solo una calle unía a la plaza Mayor con la plazoleta de la Iglesia. Éste era un edificio que tenía como misión embellecer la plaza, a la vez que dar lugar a un espacio donde las familias pudientes de la villa pudiesen subir y asomarse desde unas balconadas para ver los diferentes festejos que se hacían en la Plaza Mayor, como toros, bailes, etc. Aunque las columnas son las del siglo XVIII, el edificio que hoy en día hay sobre ellas es de construcción moderna. Entre las columnas del mirador se instalaban, al menos desde el siglo XIX, las carnicerías, todavía conocidas allí durante buena parte del siglo XX.
En el espacio que había entre el mirador, el castillo y el resto de plaza se montaban los tablados para la realización de corridas de toros hasta que se construyó la actual plaza en el cabezo del Seco. En la Plaza del Ayuntamiento se realizaba el mercado semanal.

A continuación ofrecemos la lectura de un documento ilustrativo sobre la construcción del Mirador, que aparece en Acta Capitular del Concejo de Cehegín, de 22 de septiembre de 1725.

“Se propuso en este Ayuntamiento por el Señor don Alonso López García que respecto a que la plaza y pretil desta villa se alla despoblado sin el adorno de casas correspondiente para todo xenero de funzión pública, en que las familias de las principales desta República asistan a ellas desde luego por lo que a su parte mira, concediéndole la villa lizencia, se obliga quedando para sí y sus descendientes el uso y propiedad de obrar primero determinado arqueado con piedra franca las columnas, dexando de aire para servidumbre de la plaza por lo que mira a lo alto veinte palmos y ha de tener de latitud siete varas tomando principio donde remata la pared maestra de la casa de doña Antonia Chico, viuda de don Salvador Martínez Gil, asta el primer poste de dicha plaza y de ancho ha de tener nueve pies, que es lo que coxen los tablados quando ai funzión de toros, dexándolo a satisfacción de la villa para que sirva de adorno a la plaza y servidumbre en lo presente y futuro. Dicho sr. don Alonso y sus deszendientes y por sus mercedes vista la proposición y razones expresadas las que son justas y públicas conceden lizencia a dicho don Alonso López García que en la forma que lo pide y propone obre en el terreno que expresa el determinado que refiera quedando a satisfacción de la villa y por de la persona que lo obrare y sus descendientes, y sirba esta conzesión con calidad de que para el día quinze de agosto del año que biene de setecientos veinte y seis a de estar fabricado….”

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TORRE DEL POZO

De todos es conocida en Cehegín la imagen de la torre llamada popularmente “el Alcázar” y también del Pozo o del Ladrón de Aguas, términos estos muy antiguos que ya constan en las visitaciones de la Orden de Santiago en el siglo XVI. Parece que fue construida en torno al siglo XI o XII. Antigua torre de las fortificaciones de la villa de Cehegín, levantadas en el Siglo XII, que tenia una doble función, a la vez que torre de defensa, guardaba en su interior un pozo, de más de 40 metros de profundidad que capturaba el agua de los niveles freáticos del río de ahí su nombre de Ladrón de Aguas, que abastecía de esta a la población

El Pozo, tiene forma ovalada, para la instalación sobre ella, de un ingenio hidráulico consistente en una rueda dentada que hacia mover una cadena doble, a la que se le habían aplicado cangilones cerámicos (recipientes para recoger el agua de una noria).

Ésta, se encontraba instalada en un piso superior con suelo de madera, en el que se hacía girar el ingenio a sangre mediante el impulso animal o humano.

Cuando los Reyes Católicos toman Granada, el peligro de una invasión desaparece, por lo que poco a poco las fortificaciones se van abandonando y deteriorando; reutilizándose estas como viviendas, vaciando su interior macizo o en este caso instalando un palomar del que se conservan parte de los nidos hasta bien entrado el siglo XVIII, en el que definitivamente el edificio se arruina parcialmente y se abandona.

Evidentemente, como torre de fortificación era un elemento muy importante en el lienzo de la muralla de la villa, porque, además, su ubicación resultaba muy necesaria para tareas de vigilancia y control de los márgenes del río, así como del  camino de Canara.

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DÁNDOLE A LA RUEDA

En el mes de febrero del año 2017 se inauguró la escultura realizada por al artista Juan García Jiménez, denominada “Dándole a la rueda”, ubicada en  la rotonda de la salida oeste  de la localidad.  Decía el escultor sobre ella: “Esta escultura es irrepetible; no hay otra igual en ninguna parte del mundo”, añadiendo además que “puse la cara del niño mirando hacia la Iglesia de La Magdalena, lugar en el que nos hemos bautizado todos los que nacimos allí arriba”. La obra representa a un niño hilando, confesando su autor que él también llegó a darle a la rueda, “aunque no por necesidad”. Ésta, formada por cientos de piezas de acero, está asentada sobre un gran mosaico que representa al sol y a la vida.

Esencialmente es un recuerdo a aquellos niños de la posguerra que trabajaban duramente dándole a las ruedas para hilar el cáñamo, con destino a la industria alpargatera y a otros fines.

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BegastriCehegín

BEGASTRI, LA CIUDAD PERDIDA

Insignia histórico-arqueológica del municipio de Cehegín, de fundación íbera, con posterior ocupación romana. Con las invasiones visigodas, en un momento de tránsito de la Edad Antigua a la Edad Media, la ciudad alcanzó su máximo esplendor convirtiéndose en sede episcopal,como así demuestran las firmas de los obispos de esta sede, en las actas de los Concilios de Toledo. Posteriormente durante la conquista del reino visigodo por los musulmanes en el siglo VIII, las regiones tuvieron que hacer concesiones y no será hasta la mitad del siglo X, en que la tribu bereber africana de los Zinhagíes, alentada por Almanzor, se asentara en el territorio con el paulatino abandono de la ciudad de Begasti y la posterior fundación de Cehegín. 

Con su abandono, la ciudad, en ruinas fue olvidada hasta casi desaparecer, puesto que la acrópolis se reconvirtió con el paso de los siglos en terreno de cultivo.

Ya en el siglo XVII, el hidalgo de la villa Martín de Ambel y Bernard escribe “Una tradición general corre en esta villa de que en el cabezo de la Muela y en sus conjuntos, hay mucha riqueza enterrada entre sus ruinas” (…) “ que en el año pasado de 1626 estando sacando (al pie del cabezo dicho) piedra para fabricar una casa” (…) “descubrieron la planta de un edificio, que en su disposición y forma parecía fábrica suntuosa” (…) “se halló una admirable piedra de mármol pardo, hermosamente labrada y tan grande como el mayor altar que hoy se usa” (…) “Tiene esta piedra de ancho poco más de cuatro dedos, está escrita con letras y números griegos en cuadro y su forma es la que sigue, las cuales letras dicen : Hodo Acromino obispo de la iglesia de Bigastro, consagró esta iglesia de San Vicente en el año tercero de su pontificado.” (De Ambel y Bernard)

Pese a este descubrimiento y a que la losa desaparecería, los investigadores siguieron buscando sin éxito la ciudad perdida de Begastri. Fue en el año 1878 cuando un ara con la siguiente inscripción:

IOVI OPTIMO / MAXIMO RP/ BEGASTRESI/ VM RESTITVIT: A Júpiter óptimo máximo restituyó este simulacro y templo la republica de los Begastrenses (Fernández Guerra, 1879).

Se confirmaba por fin la municipalidad romana de Begastri, y la ubicación de la antigua ciudad, como así afirmó Aureliano Fernández-Guerra y Orbe en su publicación en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, “Deitania y su cátedra episcopal de Begastri”.

El yacimiento arqueológico de Begastri se puede visitar todos los fines de semana y previa reserva para grupos entre semana.

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